La ciencia y la IAAF
Poco antes de 2007 se inició una polémica. Los cheetahs de fibra de carbono del sudafricano Oscar Pistorius le dan ventaja.

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Son enfoques sustentados en el conocimiento general del deporte ligado a la ciencia ante la percepción y subjetividad, adobados por el tiempo, las circunstancias y las ideas de una época.
La imagen impregnada de dramatismo de la suiza Gabrielle Anderssen desgarró el alma de las tribunas. Parecía desplomarse, a punto de desfallecer, en los metros finales del maratón olímpico de Los Ángeles. Repetición de aquel final agónico del italiano Dorando Pietri de quien, se asegura —se la doró con coñac y estricnina—, fue ayudado a cruzar la meta en Londres 1908, por sir Arthur Conan Doyle. La Anderssen parecía vivir o, mejor dicho, sobrevivir a un calvario. Cruzó la meta, tambaleante, y cayó fulminada por 37 centellas. Y mientras, en las gradas crepitaba la emoción; se festejaba el triunfo del espíritu sobre la materia y acaso también sobre la antimateria, los agujeros negros y demás yerbas. Entre los entrenadores se formaba un sentimiento de repudio y desprecio. “¡Una mujer tan impreparada”, expresaron, “no debe participar en maratón!”.
La mayoría de los grandes entrenadores de natación, incluso Eddie Reese, preparador de los notables Ian Crocker, Hansen, Peirsol, rechazan los trajes supersónicos, no así la desmedida voracidad de los fabricantes de trajes de baño supersónicos que caminan ante las puertas de la FINA sonando los bolsillos llenos de oro.
Poco antes de 2007 se inició una polémica. Los cheetahs (guepardos) de fibra de carbono del sudafricano Oscar Pistorius le dan ventaja y rompe el espíritu de la competencia entre iguales.
Debajo de las tribunas del estadio del Foro Itálico, en Roma, Primo Nebiolo oprimía el botón de un timbre que repiqueteaba en la oficina correspondiente. “Ah, desea hablar de estadísticas?”, decía. Tocaba el botón con el índice derecho y aparecía el estadístico con las marcas de Sara Simeone, Pietro Mennea, Livio Berutti, récords, competencias. “Ah, finanzas”, y se presentaba el gerente que manejaba con precisión los dineros en liras y dólares. “Yo soy el presidente”, decía con voz estropajosa.
Nebiolo sabía negociar, tenía autoridad pero sabía ejercer autoritarismo. ¿Recuerdan cuando el COI sugirió en 2000 la desaparición de la caminata? “Si la caminata sale del programa, todo el atletismo sale de los Juegos Olímpicos”. ¡Y se acabó!
En 2004 llegó al estadio Panathinaikos y preguntó: “¿Qué es esto?”, “Señor”, respondieron los griegos, “construimos una de las mejores pistas del planeta”. La voz de Júpiter Nebiolo tronó: “¡Quiero Mondo, ahora!”. Y las cuadrillas de obreros, albañiles, dirigentes, ingenieros, se petrificaron como cuando sonó el gong y entró Han a su pequeño circo en Operación Dragón. Paró la obra y empezó el cambio por Mondo.
El 12 y 13 de noviembre de 2007 un grupo de científicos de la Universidad del Deporte de Colonia, encabezados por el alemán Gert Peter Brueggemann, llegó a la conclusión de que las cuchillas o muelles de fibra de carbono de Pistorius representan ventaja mecánica. El Tribunal de Arbitraje del Deporte desestimó los estudios.
Veo a Nebiolo diciendo: “La ciencia y la IAAF dicen que no puede competir...”.