El milagro de Cabañas
Salvador: lo tuyo es un milagro y nos lleva a pensar que los milagros sí existen. Eres un ejemplo por no rendirte.

André Marín
La autopsia
Hace 18 meses le metieron un tiro en la frente y hoy está en una situación difícil de comprender. A Salvador Cabañas lo abrazó la muerte y él se negó a partir para seguir luchando por su vida.
Ayer, en el Azteca, se vivió un episodio desgarrador y habrá que aplaudirle a la directiva del América y también a la Selección paraguaya que se hayan enfrentado en la capital del país.
El centro de atención fue Salvador, quien poniendo su máximo esfuerzo nos mostró todos los avances que tiene luego de tan fuerte tragedia.
Ni el médico más optimista se imaginó que el futbolista paraguayo volvería a jugar al futbol, que podría correr y estaría poniéndose en forma en su país, en el club Libertad.
Cabañas ha sido uno de los mejores delanteros en la historia del América. Antes y después del paraguayo es difícil encontrar a alguien con tantas condiciones para hacerle daño a la portería rival.
Y ayer el América quiso reconocerlo por lo que hizo con la camiseta amarilla, pero sobre todo por el valor que ha mostrado los últimos 18 meses para recuperarse de un asunto gravísimo. Tiene una bala metida en el cerebro y cada día está más lúcido, brillante y coherente.
No encuentro otro calificativo para lo que estamos viendo con Salvador, recuerdo las imágenes cuando estaba tirado en el baño del Bar Bar con la cabeza llena de sangre y a punto de ser trasladado a terapia intensiva, aquel desagradable lunes 25 de enero de 2010.
Se ha esforzado al máximo. Su familia no deja de alentarlo, la afición al futbol lo anima constantemente y ayer Cabañas se volvió a vestir de futbolista en un partido que queda guardado para la memoria.
Salvador: lo tuyo es un milagro y nos lleva a pensar que los milagros sí existen.
Has perdonado a tus agresores y deseas que sus respectivas familias estén bien. Eres un hombre ejemplar, eres mucho más que el delantero que nos deslumbraba con sus actuaciones.
Ayer en el Azteca a varios se les salieron las lágrimas porque lo que vimos no fue normal. Vimos la conclusión de la lucha de un ser humano por sobrevivir y por poder hacer lo que más disfruta en la vida, que es jugar al futbol.
Chava no encuentro palabras. Felicidades por ser un gran ejemplo, por no rendirte y por haber vivido en carne propia un verdadero milagro.
Twitter: andremarinpuig