Los grandes y los que se creen grandes

Calero reapareció en la portería y es el décimo jugador de mayor edad en participar en Primera.

En antaño era muy común que los diarios utilizaran titulares como el de “Líder campeón”. En la actualidad es muy raro, no por la famosa “campeonitis”, sino porque algunas veces el monarca resulta bastante irregular o, de plano, malo y que por determinadas circunstancias se corona, pero eso no está sucediendo con Pumas. Con tres victorias, el equipo de la Universidad está empatando su mejor arranque como campeón defensor.

Después de obtener su primer título en la liga 76-77, la temporada 77-78 la inició con tres victorias seguidas contra Toluca, Potosino y Puebla, y el cuarto desafío lo empató frente los Tecos, ahora, con sus triunfos sobre San Luis, Morelia y Monterrey, ha igualado esa marca. No hay que ir muy lejos para encontrar un campeón defensor con cuatro victorias consecutivas: Cruz Azul en el Torneo del Verano 98.

Miguel Calero reapareció en la portería para convertirse en el décimo jugador de mayor edad en participar en la Primera División de nuestro país. Rebasó a Juan Jasso (qepd) y está a 14 juegos de superar a Benjamín Galindo, pero necesita mantenerse en activo hasta febrero de 2012 para alcanzar el octavo puesto que le pertenece a Jaime Tubo Gómez (qepd).

Curiosamente, el siguiente jugador más longevo en la liga es otro extranjero, el chileno Rodrigo Ruiz, con 39 años y tres meses de edad. Pero a diferencia de Calero, El Pony ha jugado más de 200 partidos que el guardameta y está a uno de empatar el cuarto lugar en actuaciones en toda la historia de la competencia, 611 juegos por 612 del retirado Luis Alfonso Sosa.

La grandeza se renueva y se mide con resultados, no nada más con el morbo y miles de aficionados. Tan grande es la campaña publicitaria del América como las críticas a su decepcionante accionar. Sus directivos y cuerpo técnico apenas empiezan a sentir lo que será una larga campaña en caso de cumplirse nuevamente las tendencias del equipo y su estratega.

En la selección mayor se pone mucha atención a la gran cantidad de goles que recibe a balón parado. Para muestra, en la jornada de media semana, Cruz Azul, Monterrey y América perdieron por la misma fórmula, los tres dirigidos por los más experimentados entrenadores, sólo así se puede entender lo que sucede en el Tricolor.

Hay que felicitar a Enrique Meza por su autocrítica, esa que hace mucha falta entre quienes juegan, dirigen y mandan. El Ojitos sabe que desde la tribuna no ayuda mucho a su escuadra. Contra el Atlante podrá reaparecer y, de aquí en adelante, no volver a cometer una estupidez, como él mismo la define, para irse a la congeladora.

Con las selecciones inferiores Sub 17 y Sub 20 se habla de nueva mentalidad. Sin embargo, la falla del penalti de Eduard Taufic Guarch demuestra lo contrario. Cuando México pierde con un tiro de castigo similar, se elogia la mentalidad y efectividad del contrario, contra Inglaterra era momento de demostrar esas capacidades con el cobro y dos oportunidades más, pero se desperdiciaron nuevamente.

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