Mismo mal, mismo verso

Nadie le resta méritos al triunfo de Estudiantes, y la derrota de América no es un

América sigue enfermo y no se necesita ser doctor para darse cuenta de ello: sufre de bipolaridad aguda, entre otras cosas.

Detectar la enfermedad no basta, mucho menos pensar que con palabras se curan algunos males, pero en América las cosas no cambian. Derrotas inesperadas, inestabilidad, funcionamientos polarizados de un tiempo a otro, irregularidad defensiva, falta de contundencia y  de manejo de partido hacen que de este equipo se pueda esperar toda clase de conductas.

Perder en casa ante Estudiantes (como dice Carlos Reinoso) es un “cachetazo” más que recibe el equipo y su afición, en la cual siempre se recarga para intentar que sus mensajes sean claros y contundentes; sin embargo esa misma afición es la que pide a gritos: no más labia ni verborrea. Saben que con palabras no se ganan títulos. Exigen actuaciones convincentes y continúan más excusas, disculpas y explicaciones. Tampoco requieren de un portavoz, mucho menos que sea el entrenador del equipo, su voz se hace escuchar con el silencio en las gradas, producto de entradas bajas.

En el futbol no es suficiente crear jugadas de peligro y tener más tiempo el balón si se es incapaz de darle el rumbo correcto. Hacer que las jugadas se culminen es parte del juego, nada más y nada menos que la parte más importante, así que debe dejar de ser una explicación que el equipo juega bien pero no tiene el tino necesario.

Nadie le resta méritos al triunfo de Estudiantes, y la derrota no es un “cachetazo”, sino una nueva demostración de que al equipo le falta trabajo; que no es un acto en solitario, sólo se une a la cadena de tropiezos y decepciones que ha ido generando.

No hablo de destituciones ni sugiero tal cosa, y a todos les hace bien la autocrítica, la cual se practica en América, pero más sirve la corrección y los ajustes; sin eso no hay palabra, mensaje, ni autoflagelación que valga.

Ayer por la tarde, ante las críticas recibidas en su cuenta de Twitter, Carlos Reinoso decidió despedirse de esa red social con un último mensaje: “Con una derrota le damos de qué hablar a los idiotas y de paso que algunos tengan 5 minutos de fama”. Si esa es la reflexión, Reinoso se convierte en el primero de ellos, ya que cuando no dirige al América es un duro crítico del equipo.

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