Uruguay, y a otra cosa

El futbol mexicano nos ha orillado a conformarnos con poco, sin poder acudir a grandes cantidades de futbol.

Es ridículo decir que un equipo no quiere ganar cuando no hay cosas sucias a su alrededor, es decir, si apelamos a la honestidad, no encontraremos un solo equipo que no aspire a ganar cuando hay un título de por medio.

Por eso, establecer que Paraguay renunció a la victoria sonaría aventurado. Evidentemente su intención era llevar el partido hasta la instancia de los penales, que era, en todo caso, el único terreno en el que era capaz de competir con Uruguay.

El equipo dirigido por Gerardo Martino termina decepcionando por la falta de recursos mostrados en la final de la Copa América, si bien es cierto que su trabajo es admirable, también lo es que deja un amargo sabor de boca al intentar ganar un partido con lo mínimo de futbol ofensivo. Y es que un equipo puede apostar a defenderse bien para después contraatacar o sorprender con un pelotazo dándole la oportunidad al delantero para que haga su trabajo, sin embargo, Paraguay fue incapaz de mostrar siquiera eso.

Paraguay jugó a empatar, y eso comúnmente tiene como consecuencia la derrota. Por eso habremos de celebrar el triunfo de un futbol equilibrado y con enormes genialidades individuales como lo posee Uruguay, hoy ya, máximo monarca de América con 15 títulos.

Y entre todo esto arrancó el torneo mexicano con una razonable jornada inaugural. Entiendo que esto no es sinónimo de nada y mucho menos marcará cierta tendencia de lo que podría suceder en las fechas restantes, pero el futbol mexicano nos ha orillado a irnos conformando con poco, no con lo mínimo, pero sin poder acudir a grandes cantidades de futbol.

Claramente podemos señalar equipos que por el trabajo realizado anteriormente, tendrán mayores probabilidades de éxito que aquellos que se dejan llevar por la calentura del mercado veraniego sin tener proyectos estructurados. Monterrey es un gran ejemplo, lo mismo que Pumas, Chivas o Santos. Hablo de continuidad, paciencia, inteligencia, palabras mayores para demasiados enanos que habitan en nuestro mundo del futbol mexicano.

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