Urgente
La madrugada de ayer, con una medalla de bronce, Paola Espinosa ratificó su calidad como clavadista.

Pablo Carrillo
La neurona
Continúan los jóvenes deportistas mexicanos con las buenas noticias desde varios puntos del planeta.
En Shanghai, China, los clavadistas siguen con la tradición que a mediados del siglo pasado inició el gran campeón, don Joaquín Capilla.
Yahel Castillo y Julián Sánchez obtuvieron la primera medalla para nuestro país en el Campeonato Mundial que se desarrolla en estos días, haciendo alarde de capacidad e improvisación. Apenas un día después de que Daniel Islas se lesionara durante la competencia del trampolín de un metro, Sánchez entró como sustituto, prácticamente sin tiempo para entrenar y coordinarse.
La épica historia se fraguó esa mañana al formarse la pareja de Castillo y Sánchez, demostrado que tenemos una gran cantera de jóvenes que envían un esperanzador mensaje.
La madrugada de ayer Paola Espinosa nuevamente obtiene una medalla, ahora de bronce, ratificando su calidad como una de las mejores del mundo. Fantástico resultado a la luz de la convalecencia que ha tenido de una lesión de rodilla.
También el nado sincronizado, con casi dos décadas de no entrar a las finales, logra buenos resultados y rompe con esa larga mala racha.
Un reconocimiento para aquellas entidades del país que han trabajado con esfuerzo y recursos en la búsqueda de estos logros, encabezados por Jalisco, Nuevo León y Baja California, así como el trabajo en el alto rendimiento a cargo de la Conade.
A la luz de la inmensa competencia que existe en el deporte mundial de alto rendimiento, estos estupendos logros habrá que disfrutarlos, más aún ante la increíble miopía de algunos de nuestros políticos que olvidan que el deporte, por donde se le vea, es prioritario para nuestra nación.
Apenas hace un par de días conversé con el hombre que dirige el deporte en el Distrito Federal, Gerardo Villanueva, quien me relataba la inaudita reducción que ha sufrido su presupuesto.
No sólo se ha visto afectado el alto rendimiento del DF en las Olimpiadas Nacionales, sino que el deporte en general, así como al impostergable compromiso de las autoridades de todo el país de revertir la grave factura sanitaria que habremos de enfrentar en los años por venir, con una población enferma de obesidad, y por ende de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Desde este espacio un urgente llamado a todos los que deciden los presupuestos y sólo se preocupan por mantenerse en sus cargo, o por destinar recursos a fines electorales.
Es tiempo de invertir en la mejor medicina preventiva que existe: el deporte.
Quizá mañana sea muy tarde.