El más burro del salón
México se llevó a Argentina a un grupo que tiene buenas condiciones, pero que nunca funcionó como equipo.

André Marín
La autopsia
Siempre habían tenido algo bueno las participaciones de México en Copa América y ahora todo fue un desastre. Nada para el recuerdo, sólo coraje y amargura.
Que si la Concacaf, que si eran el equipo Sub 22, que si les servirá de fogueo para el futuro, que si no jugaron tan mal. Ningún pretexto sirve en este momento porque la Selección nacional se ha retirado de la República Argentina con la vergüenza de terminar en último lugar en un torneo donde siempre daba la cara y dejaba una gran imagen.
En las tres derrotas la diferencia fue solamente de un gol, pero durante los partidos la diferencia fue abismal y México fue ampliamente superado por sus adversarios. Chile tendría que haber ganado por tres, Perú del mismo modo por esa diferencia y Uruguay debió haber ganado por dos.
Hay que recordar que los tres rivales que tuvo el equipo mexicano nunca habían podido ganarnos en Copa América.
Ante el fracaso es momento de hacer un análisis serio y maduro de lo que viene. Esta generación de futbolistas tiene como objetivo calificar a los Juegos Olímpicos de Londres y, desde ya, tiene que ponerse a trabajar para no llevarnos una desagradable sorpresa.
México se llevó a Argentina a un grupo de jóvenes que tiene buenas condiciones, pero que nunca funcionó como equipo y que dejó mucho qué desear.
Si dentro de cuatro años en la Copa América de Brasil la Concacaf vuelve a obligar a México a participar con un equipo de menores, es mejor no asistir porque son demasiadas las ventajas que se le otorgan a los oponentes.
En este loco verano verde han dado la nota negativa y la molestia de toda la afición.
La selección mayor cumplió con creces al ganar la Copa Oro de manera brillante y goleando a Estados Unidos en la final; la selección femenil hizo lo que pudo y quedó eliminada en la primera fase; los niños Sub 17 hicieron un torneo fantástico y ganaron todos los partidos para la levantar la Copa Mundial infantil y la selección de Copa América nos ha dejado con una sensación de impotencia y tristeza que nunca había sucedido en el torneo continental.
Falta el Mundial juvenil de Colombia, que empieza en los próximos días y donde podría haber buenas cosas que contar.
Por lo pronto, tres de tres. Tres jugados y tres perdidos.
Directivos, cuerpo técnico que incluye al Chepo y jugadores deben asimilar que han hecho la peor participación de México en Copa América y que regresan a casa como el último lugar de la competencia. El más burro del salón.
Twitter: @andremarinpuig