Temas dominicales XXV

Poco se ha reconocido al técnicoRaúl Gutiérrez su magnífica dirección de este puñado de jóvenes.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

No cabe duda que usted, igual que yo, apreciable lector, estará soñando con un triunfo de nuestros chavos de la Selección Sub 17.

 Qué cosa será el Estadio Azteca en caso de que obtengan otro título Mundial.

Ya desde ahora me lo estoy saboreando. Ojalá que usted también.

Muchos amigos me llamaron y enviaron mensajes para solicitarme entradas para la gran final del Campeonato Mundial Sub 17, si supieran que me quedé también con las ganas de asistir a ese evento que puede resultar histórico.

Si bien el triunfo de los Chucho Boys conmovió a todo el país, quizá la distancia, así como la incredulidad del probable triunfo nos tomó a todos por sorpresa, sin embargo el de este día tendrá a todo el país pendiente del resultado.

Toca el turno a los Potrillos Boys, se nota que están ávidos de trascender a la posteridad de la historia deportiva de este país. Saben que se puede, que el Azteca juega, que su futbol y crecimiento se los permite.

El último obstáculo en el trayecto a la gloria se llama Uruguay.

Saben que pueden salir de este título catapultados a las mejores ligas europeas.

Por lo pronto los nombres de Carlos Fierro, Marco Bueno, Giovani Casillas, Julio Kaliman Gómez, Kevin Escamilla, y Jorge  Espericueta, entre muchos otros, probablemente los veamos, muy pronto, emigrando a los clubes de gran fama mundial.

El crecimiento que han tenido estos jovencitos se debe a muchos factores, entre otros, a la gran preparación que han tenido. No sólo sus clubes los han facilitado a la Selección por largo tiempo, sino que, honor a quien honor merece, la Femexfut ha invertido grandes sumas en viajes de preparación a Europa y Sudamérica.

Cuando las cosas se hacen bien, hay que reconocerlo. Poco se ha reconocido a Raúl Gutiérrez su magnífica dirección a este puñado de jóvenes que hoy se han robado el corazón de los aficionados al futbol.

Ojalá que sean campeones, lo merecen, su futbol propositivo también. Han ganado todos sus partidos, incluso algunos en los que no jugaron tan bien.

La suerte está echada, el título es muy probable.

Insisto en que ojalá, pues en muchas regiones del país, la desesperanza y temor por la creciente inseguridad, los tiempos oscuros que se viven, podrían endulzarse un poco.

La mentalidad de nuestros niños y jóvenes se vería regada de esperanza en un país ganador.

Con mesura habrá que festejar el inminente Campeonato Mundial, no es uno de los que soñamos todos, en alzar la Copa FIFA ahora en Brasil; sin embargo,  se está construyendo una casta de campeones formidable.

¡Ojalá!

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