Segundo título o aztecazo

Hay que tomar en cuenta que el mérito del anfitrión es de apenas 40 por ciento. Dicho porcentaje no es inventado, es medible.

La Selección Mexicana Sub 17 está ante la gran posibilidad de convertirse en la cuarta en ganar dos títulos mundiales de la categoría que dominan Brasil y Nigeria con tres cetros cada uno, Ghana, dos, y la extinta Unión Soviética, Arabia Saudita, Francia, Suiza y México, con uno cada uno.

A pesar de la voltereta, emoción y éxtasis que se vivió en la semifinal contra Alemania, es muy prematuro para hacer un juicio y sólo el tiempo determinará hasta dónde llagarán cada uno de sus integrantes. Hay que tomar en cuenta que el mérito del anfitrión es de apenas 40 por ciento.

El porcentaje no es inventado, es medible. Sólo 40% de los equipos locales en campeonatos mundiales, mejoraron su rendimiento en el siguiente evento de la misma categoría.

México es un ejemplo de esa estadística: semifinalista en el torneo Olímpico de 1968 y luego eliminado en la fase de grupos en Munich 72; tras llegar a cuartos de final en la Copa del Mundo 1970, no calificó al siguiente campeonato de 1974; en 1983, la juvenil quedó eliminada en la primera ronda, pero en la siguiente edición se clasificó a cuartos de final; en la Copa del Mundo 1986, llegó otra vez a cuartos de final, pero en la siguiente ocasión que compitió, alcanzó los octavos de final, y tras ganar el título de la Confederaciones de 1999, quedó    eliminado en la primera fase el certamen 2001.

La misma Selección Sub 17 que obtuvo el título mundial del 2005 pasó del encanto al engaño. Fue producto de un seguimiento que ya no dio frutos en la siguiente generación y el representativo de la categoría no calificó al campeonato 2007. De hecho, Suiza, el actual monarca que será destronado el domino, no logró la calificación a la fase final celebrada en nuestro país.

La semifinal entre México y Alemania tuvo más pasajes brillantes de futbol que el duelo entre Uruguay y Brasil. Ahora en la final, se miden el espíritu y corazón del equipo mexicano frente a la tradicional garra charrúa, en consecuencia, el cuerpo técnico local debe hace un ejercicio de prevención para no responder a la dureza con la que seguramente jugarán los uruguayos.

Hasta la concentración del equipo celeste han llegado versiones del maracanazo logrado por su selección mayor en la final de la IV Copa del Mundo de 1950, al derrotar al cuadro anfitrión, Brasil, y dando vuelta al marcador. Aunque no con la misma proporción de aquel 16 de julio, otros cinco equipos lograron una hazaña similar al derrotar al conjunto local en la final de campeonato mundial y ante su gente.

En la Copa del Mundo de 1958, Brasil venció a Suecia en Estocolmo. En el campeonato mundial Sub 17 de 1989, Arabia Saudita derrotó en penales a Escocia en Glasgow. En el duelo por la Copa Rey Fahd de 1992, Argentina superó a Arabia Saudita en Riyadh. En la final de la Copa Confederaciones 2001, Francia se impuso uno a cero a Japón en Yokohama y en el más reciente campeonato Sub 17 de 2009, Suiza hizo la travesura al vencer a los nigerianos en su propia casa, también por uno a cero.

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