Saber ganar…

Argentina y España se convirtieron hacia el final del siglo pasado en dos países protagonistas en los deportes.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Argentina y España se convirtieron hacia el final del siglo pasado en dos países protagonistas en el ámbito deportivo.

Los argentinos promovidos por sus éxitos en el futbol con Diego Maradona, como líder, comenzaron a ganar desde el Mundial de su país, y más adelante lo hicieron en el Mundial de México 86.

En el ámbito del tenis y siguiendo la aventura triunfadora de Guillermo Vilas, se percataron de sus cualidades y gran mentalidad. A partir de ese tiempo, los setenta, comenzaron a ser protagonistas en muchos deportes. Resultaba inimaginable el pensar que con el tiempo llegarían a tener a una de las grandes figuras en el basquetbol de la NBA con Manu Ginobilli como su estandarte.

Para los rivales, y nosotros lo hemos aprendido muy bien, el confrontarse a ese país, o a alguno de sus deportistas, resulta por demás complejo, pues saben ganar, se lo creen y se preparan para ello.

Algo similar sucedió con el deporte español. A partir de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, aprendieron a ganar, desterraron la vieja idea de que no podían ganar los encuentros importantes, en los momentos de gloria.

Se decía en esos Olímpicos, que ante la presencia de Su majestad el rey, don Juan Carlos de Borbón, el Rey de Oro, que llegaba a las competencias determinantes donde los hispanos sorprendían una y otra vez.

Lograron sacudirse esa loza que cargaban sobre la espalda de que perdían siempre en el partido determinante.

Aprendieron a ganar.

Hoy España es un referente en el deporte. No sólo en el futbol, donde han conseguido todo. Increíble ha sido el crecimiento en casi todos los deportes, hasta en los invernales.

Fernando Alonso, consolidó en el automovilismo algo que apenas en los ochenta era impensado. Adrián Campos y Luis Pérez Sala en la década de los ochenta, apenas debutaban como los primeros de su país en la Fórmula 1.

El vertiginoso crecimiento se debe a muchas razones: gran inversión, trabajo serio, unificación de voluntades, sin distingo ni politiquerías que han llevado al deporte de ese país a los primeros planos mundiales.

Nos falta mucho aún para llegar a esas latitudes, sin embargo nuestros jovencitos, y eso quedó demostrado con Giovani, Chicharito y compañía en la reciente Copa Oro, van en esa dirección.

Ahora se ve venir a una camada de buenos prospectos, al margen del lamentable escándalo, hay una gran cantidad de jovencitos que pueden llegar muy lejos.

Los Sub 17 parece que saben ganar. Tienen futbol, y por lo visto cabeza.

Habrá que desear que los Fierro, Bueno, Casillas, Espericueta y compañía están para brindar a la afición más satisfacciones en el Mundial que se está desarrollando en nuestro país. ¡Ojalá!

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