Paulo da Silva, el eterno capitán
A los 37 años, sigue como capitán de los Diablos Rojos, lleva dos títulos con los escarlatas y espera conseguir el tercero en el año del centenario del Toluca

CIUDAD DE MÉXICO.
Nadie en el Toluca tiene la corpulencia de Paulo da Silva. A pesar de sus 37 años, se ve entero. El retiro le toca la puerta y el paraguayo se niega a irse de las canchas. En los Diablos Rojos ya ganó dos campeonatos de liga, vio cómo sus compañeros de equipo, Hernán Cristante y José Saturnino Cardozo, se volvieron técnicos y él sigue ahí, como el capitán de los escarlatas. Tiene enfrente la misión del Centenario del Toluca, la cual le exige salir campeón en el año de los festejos.
“La anécdota que siempre cuento es que es increíble que pude jugar con José Saturnino Cardozo y con Hernán Cristante, y que los dos me hayan dirigido. Soy un jugador privilegiado por ser dirigido por estos dos jugadores que hicieron mucho más que yo por la institución, tienen mucha más historia que yo. La anécdota es que nunca pensé encontrarme levantando dos títulos y estar tanto tiempo en un equipo importante. Es difícil ser parte de un equipo por tanto tiempo, cuando las exigencias son mayores y espero disfrutarlo por mucho más”, dijo Paulo da Silva, capitán del Toluca.
Detrás de los 1.80 metros y 76 kilogramos de Paulo da Silva, se esconde un tipo que le cuesta alzar la voz y es llamado por sus compañeros Gondolero. Él fue el capitán de un equipo en el que resaltaban Hernán Cristante, José Saturnino Cardozo, Vicente Sánchez y Antonio Naelson Sinha. Ni él mismo sabe por qué le encargaron cargar el gafete en el brazo izquierdo.
“Fui capitán porque ellos no han querido. Tanto José como Hernán han dejado huella imborrable, Si-nha, que todavía sigue jugando, pudo ser un buen capitán. Seguramente ellos podrían portar el gafete con mayor jerarquía, mayor liderazgo. Estoy feliz, porque eso me ayudó a trabajar con mayor energía, y tratar de retribuir la confianza que me han dado”, dijo el central paraguayo.
Recuerda que a los entrenamientos del Toluca debía ir con ropa vieja, porque, en un descuido, los compañeros le cortaban una pierna al pantalón de mezclilla o le hacían hoyos a la parte de atrás de los pantaloncillos.
“Es fácil ser líder en el Toluca, porque las personas por más que no portaban el gafete eran líderes. Aquí estuvo Carmona, Cristante, Blanco, Vicente, Rosada, Sinha, Cuberas, Israel y de todos les he aprendido. Fui tocado con la varita de ser designado capitán y lo porto con orgullo. El hecho de estar en un vestidor tan sano y de buenos amigos hace más fácil la labor.
“Ahora los veo y los recuerdo con mucho cariño. Ellos te dan su punto de vista, para ellos todavía estoy bien, continúo competitivo, me llena de orgullo. Si estoy acá es por lo que ellos hicieron, uno nunca puede forjar la carrera solo. Recordamos las bromas y los momentos que pasamos juntos”.
Paulo da Silva se fue y regresó de los Diablos Rojos. Se marchó a Europa, jugó en Inglaterra y España. Volvió para estar a las ordenes de José Saturnino Cardozo. En el equipo que ahora dirige Hernán Cristante, el único que le hace sombra por la edad, es Antonio Naelson Sinha.
“En lo personal estoy agradecido, no sé si estoy en la historia del Toluca. Si estoy en la historia o no, no importa, para mí el hecho de jugar en este equipo es algo privilegiado. Quiero dar todo hasta el último día, dejar en claro que donde más crecí fue en el deportivo Toluca”.
En los 100 años de los Diablos Rojos, Paulo no comprende por qué los Diablos Rojos no están considerados entre los equipos más importantes de México, ya que dice: “en todo el mundo los equipos más ganadores son los más importantes.
“Un colega me preguntó lo mismo y creo que sé la historia del equipo en el que estoy, sé qué tipo de equipo es el Toluca, y no me molesta si somos tratados como grandes o no, los títulos están ahí. Los jugadores que han estado ahí, han hecho historia en México. Estoy orgulloso de este equipo y para mí es un conjunto con mucho prestigio, para mí es un equipo grande de México”.
Da Silva argumenta que su único temor es el retiro. “Mi ídolo siempre fue Gamarra y él se retiró a los 35 años, consiguió cosas importantes para mi país, ha sido respetado, ha sido líder, uno trata de imitar. También lo dije, soy un privilegiado por el hecho de jugar tanto tiempo, de estar en ligas tan competitivas y nunca tener una lesión importante, seguramente eso hizo que pueda prolongar mi carrera. Me siento pleno, feliz, aunque sé que viene el momento de decir adiós. Ojalá sea con la playera del Toluca”.