El silbatazo final; Marco Rodríguez se retira

Marco Rodríguez anuncia su retiro como silbante. El tres veces mundialista no descarta convertirse en técnico, aunque tiene invitación para ser instructor de árbitros

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Marco Rodríguez anuncia su retiro como árbitro (Reuters)
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El silbante mexicano participó en tres Mundiales (AP)
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El más reciente el del Mundial Brasil 2014 (AP)
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Veló las acciones del encuentro entre Brasil y Alemania (AP)
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En la fase de grupos también vio acción en el encuentro entre Italia y Uruguay (Reuters)
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Después de expulsar a uno de los jugadores italianos, Buffon le recriminó la marcación (Reuters)
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CIUDAD DE MÉXICO, 17 de julio.- Marco Rodríguez argumenta que no es una decisión precipitada. De hecho, el silbante mexicano, tres veces mundialista, comenzó a pensar en el retiro hace seis meses, cuando la FIFA le confirmó su designación para asistir a Brasil 2014 como representante del arbitraje del área de Concacaf.

Ayer, el hombre de 40 años de edad y también pastor evangelista citó a los medios de comunicación en el Centro de Capacitación (a un costado del Estadio Azteca) para decir adiós a una carrera de casi 24 años pitando en canchas nacionales y extranjeras.

Todo tiene un principio y un final. Analicé mi futuro, platiqué con mi familia y tomé la decisión de cerrar mi ciclo como árbitro. Cuando me asignaron el duelo de semifinal entre Alemania y Brasil, yo sabía que sería el último.”

El llamado Chiquimarco aseguró que no piensa retirarse de las canchas. “Nuevos ciclos, con perspectivas muy claras. Tengo la carrera de director técnico y en un futuro me gustaría tomar un equipo. ¿Por qué de técnico?, aprendí bien las reglas del juego y es una carrera parecida”.

Aunque el otrora hombre de negro comentó que todavía hay propuestas ligadas al arbitraje. “Existen dos asociaciones, una en México y otra en Asia, en las cuales se me invita en calidad de instructor. Todo en su momento, aunque no descarto apoyar a los jóvenes silbantes.”

Se recordó a la edad de 17 años, cuando fue a las oficinas de Abraham González y Lucerna (antiguas instalaciones de la FMF) a tocar puertas y preguntar qué se necesitaba para convertirse en árbitro. “Tuve la fortuna de que Mario Rubio (silbante mundialista y presidente de la Comisión de Árbitros en aquellos años) me escuchara y apoyara” en el sueño de vestirse de negro.

Marco, el adolescente, había visto a un silbante mexicano pitar la final en Italia 90 (Edgardo Codesal). Desde entonces dicha ilusión se le metió en la cabeza.

Soñé con tres copas del mundo, lo logré. Nunca soñé con una cuarta.”

Agradeció a hombres de pantalón largo, a los que usan calzoncillos, a los amigos de la prensa y a su familia. “Agradezco a todos y principalmente a Dios. Me siento un escogido”.

Confesó haber tocado puertas en España, para pitar en su liga. “No fue posible”. Aunque, después del Mundial, Chiquimarco tiene invitaciones para un programa en Concacaf y un campamento en Bélgica.