Fumata espero

Yuriria Sierra

Algo me dice que no habrá un cónclave tan largo como aquél en donde les tomó tres años, de 1268 a 1271... 13/03/2013 01:51

Fumata espero

Ayer se inició el cónclave cardenalicio en el cual se decidirá al sucesor de Benedicto XVI, y algo me hace pensar que ya deben tenerlo todo planchadito, planchadito, pues se tiene programada la misa de inicio de pontificado para el próximo fin de semana; ya hasta el Presidente de México confirmó su asistencia a tal. Algo me dice que no habrá un cónclave tan largo como aquél en donde les tomó tres años, de 1268 a 1271 y, según las crónicas elaboradas por especialistas, se abrió el techo de la locación utilizada en aquel entonces para dejar entrar al Espíritu Santo. Algo dice que esta vez será todo mucho más sencillo, aunque, de entrada, ayer mismo lo que vimos salir de la fumata fue el humo negro que nos dijo que no, que todavía no hay nombre del nuevo pontífice. 

Así que al menos hoy se tiene una nueva oportunidad para acumular anécdotas que, dentro de algún tiempo, muchos años, pienso, serán parte de las lecturas que el mundo espera por el humo blanco. Seguramente habrá más historias sobre los cónclaves. Así como leemos hoy esa de que se convertiría en la más larga de todas las citas, desde antes de que se convirtiera la Capilla Sixtina en la sede oficial para éstos y en las distintas ocasiones donde los cardenales han decidido al representante en la Tierra.

Como ese otro relato que dio origen al llamado “cónclave del terror”, no por la duración, sino por las condiciones. Y es que ante el poderío del emperador Federico II, los cardenales opositores a tal quedaron fuera del cónclave, pero tras esa división, el número de cardenales que quedaron incluidos no alcanzaban las dos terceras partes que se necesitaban para cantarse Papa, así que por orden expresa del emperador fueron encerrados y así habrá estado el claustro que dos de los cardenales murieron. Pasó de un cónclave al Big Brother más extremo de la historia... pero ése no ha sido el único donde participantes del cónclave murieron, ya más hacia estas épocas, aunque no tanto, por ahí del año 1827; en uno que duró casi un año, seis de los 16 cardenales murieron. Aunque, sin duda, una de las historias que más polémica despierta, por la dificultad para hacer coincidir los distintos relatos que de ella hablan, es aquélla que habla de la controvertida papisa Juana. Y es que unos dicen que se trató de una mujer inteligentísima que esquivó los obstáculos que en aquella época se tenían para que una mujer dedicara su vida al estudio; logró convertirse en cardenal y posteriormente en Papa, fue descubierta cuando, sentada en una silla con un orificio en el asiento, por donde se palpaba a los cardenales para checar su salud, descubrieron que no tenía genitales masculinos; otros dicen que, en realidad, fue descubierta cuando dio a luz... vaya, las versiones son tan distintas y seguramente todas tan erradas de la realidad, que incluso alguien dijo alguna vez que en realidad no era Juana, sino un Juan homosexual.

Qué cantidad de historias deben saberse las paredes de la Capilla Sixtina, ojalá pudieran contarse todas y con precisión. Pero eso no sucederá nunca, nos conformamos con esas anécdotas que sí se saben, que son más contemporáneas, como esa de un Karol Wojtyla que por poco y no llega al inicio del cónclave que lo hizo Papa, y es que su auto se averío y tuvo que llegar al Vaticano en aventón.

En éste de 2013, al menos ya contamos aquella del cardenal que no era cardenal, aquel que quiso entrar al precónclave y no llevaba una sotana oficial, en lugar de la faja roja que llevan todos alrededor de la cintura, se amarró una bufanda color lila... así que todo puede pasar y pasará, al menos de aquí al domingo, según pronostican... Fumata esperamos.

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