Fuera el fuero
Yuriria Sierra
07/03/2013 01:09
Hablar del fuero constitucional es hablar del abuso que en su nombre han cometido tantos servidores públicos, quienes abrazados a la seguridad de saber que mientras están dentro de la lista de servidores públicos, no podría nadie acusarlos de algo —ni siquiera con la intención de llevarlos al Torito—, o aún si alguien así lo hiciere, de todos modos no pasaría absolutamente nada. El fuero, un beneficio que se crearon quienes avalan las leyes, para poder romperlas sin consecuencias inmediatas, porque así es como hemos visto que lo han utilizado, no todos, claro, pero sí un sector, el más corrupto de la clase política nacional.
Uno de los últimos episodios, uno de los más negros, que se nos regaló con el pretexto del fuero constitucional nos lo dio hace unos años Julio César Godoy Toscano, acusado de nexos con el crimen organizado, evidenciado todo en la grabación de una conversación que sostuvo con Servando Gómez Martínez, La Tuta, quien ha sido señalado como lugarteniente de La Familia michoacana; lo curioso del caso es que Godoy —se juraba inocente—, quien es hermano del que era entonces gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, había sido electo como diputado federal. En una maroma propia de un circo, cuando sobre él ya había una orden de aprehensión, logró llegar a su curul para tomar protesta y para hacer efectivo el fuero constitucional que se le asigna a cada legislador. Nada pudo hacérsele, sino hasta que se logró un punto de acuerdo con los integrantes de su legislatura para desaforarlo... pero fue demasiado tarde: con su fuero, previo, huyó. Hoy continúa prófugo de la justicia y quién sabe hasta cuando...
Ahora que el tema de Elba Esther Gordillo ha tomado en la agenda un papel importante en materia de impartición de justicia sin importar los niveles de poder, pensamos en una infinidad de nombres a quienes se les debería de abrir una investigación. El primero que apareció en la lista fue, justamente, Carlos Romero Deschamps, aquí lo escribimos hace unos días. A últimas fechas, y a raíz de lo acontecido con Maquiaelba, él ha declarado no tener miedo de nada... y cómo tenerlo si es hoy un senador del PRI, o sea, es beneficiario del fuero constitucional...
O al menos hasta ahora. La discusión que al respecto empezó hace un par de días en San Lázaro, para eliminar esta figura incluida en la Constitución, llega en buen momento, por la coyuntura y por lo vieja y abusada que ha quedado. Y es que personajes políticos con mucho peso y mucha cola que les pisen quedaban completamente blindados, impunes, sin posibilidad de ser desenmascarados ni de hacerlos pagar por sus corruptelas. Aunque lo aprobado por los diputados no comprende lo mismo para el Presidente de la República, lo cual se analizará en una próxima iniciativa a presentarse, según me lo comentó Fernando Rodríguez Doval en entrevista para Hora Capital, sí es un paso que pone a una gran mayoría de la clase política en igualdad con el resto de los ciudadanos. Pero yo coincido con los legisladores que se opusieron a retirar la inmunidad a la figura presidencial. Imagínese usted a Fernández Noroña, mes tras mes, interponiendo demandas contra el Presidente con tal de “dar la nota”...
Pero lo aprobado es un enorme paso para que la política empiece a recuperar en nuestro país —si acaso alguna vez lo tuvo—, un poco del honor perdido. Que ningún político, líder sindical, líder charro, juez crecido, académico tentado, etcétera, tenga inmunidad otorgada por las instituciones del Estado para cometer todo tipo de delitos, abusos y tropelías. Fuera el fuero. Y todo aquel que se sienta intocable, como hasta hace poco se sintió Maquiaelba, que ponga sus barbas a remojar...
Addendum. Un luto por siete días, un vicepresidente que ejercerá el mando mientras se deciden a llamar a elecciones, un pueblo polarizado: pues mientras unos lloran, otros ven el actual momento venezolano como una oportunidad para el cambio y el progreso... así está hoy Venezuela, hundido entre la pena, la esperanza y la incertidumbre...
