Vive Latino

Víctor M Tolosa

20/03/2013 00:30

Vive Latino

Quiero enviar una felicitación y aplausos de pie a los organizadores del festival Vive Latino, que tuvo lugar el fin de semana pasado y los tres días tuvo lleno total.

El orden estuvo a la altura de los mejores festivales que se organizan en el mundo y eso merece un aplauso para todo el público, pero también cabe rendir un homenaje a todas aquellas personas que no conocemos, pero que dan el alma y la vida entera para que todo esté perfecto para los asistentes. Según información que me envió Pepe Zepeda, el Foro Sol tuvo tan sólo en la producción, alrededor de mil 500 personas, las cuales laboraron para 140 bandas de más de 20 naciones durante tres jornadas y que dan como resultado unas 150 horas de máximo entretenimiento. Mis respetos por el profesionalismo de estas personas, quienes seguramente han de haber dormido en las instalaciones unas dos horas cuando mucho. ¡Felicitaciones muchachos por su entrega! La respuesta la encuentran en la satisfacción de tantos y tantos mexicanos que agradecen la realización de estos espectáculos únicos en nuestro país; y más grandes se vieron al cerrar con Los Fabulosos Cadillacs, no se midieron, hace como cuatro años que no estaban en México. Dicen que la banda argentina se discutió en escena.

Aproveché y fui al teatro a ver El chofer y la señora Daisy. Tenía muchas ganas de ver la actuación, primero de Raquel Pankowsky, del primer actor Salvador Sánchez y de Ari Telch, o sea que en esta puesta en escena el escenario estaba lleno de ¡puros cuates! Qué maravilla de obra, hace muchos años vi la película, a principios de los noventa. Ya no la recordaba, mejor así, no hice comparaciones. Los años han pasado y te dedicas a ver de lleno esta puesta en escena con una gran producción, como es la de dos jóvenes que siempre me impresionan mucho por su profesionalismo y buena selección de actores, aunque a veces aparece un negrito en el arroz, pero en fin, así es la vida. Juan Torres y Guillermo Wiechers son obsesivos en el detalle de cada una de las presentaciones, ¡por eso su éxito! Excelente dirección, escenografía, iluminación, vestuario, diseño de imagen y la música original. El personaje de la señora Daisy era como si Dios lo tuviera destinado para Raquel, está hecho a mano para ella, le quedó perfecto. La obra se va desarrollando entre ella y su chofer Jack (Salvador Sánchez) al que no quiere para nada, en un principio. Hay desavenencias, en primera porque cuando su hijo, adinerado publicista de Atlanta, lo contrata, la señora Daisy ya no puede manejar, pues su última peripecia fue que destrozó su auto porque metió reversa y terminó dentro de una casa. La contratación de un chofer la pone histérica y durante 25 años le hace la vida imposible a Jack. Todos los personajes están hechos, siento yo, para cada uno de los actores. Don Salvador Sánchez es excelente para dar vida a Jack, el chofer; Ari hace este simpático y criticón hijo. Los tres convienen en que todo está bien, pero siempre quien pone la nota mala es Miss Daisy, Raquel Pankowsky, quien de verdad me dejó sorprendido cómo va manejando el personaje, es por medio de ella que uno como espectador va viendo cómo va pasando el tiempo. Su trabajo escénico es impresionante, nos deja a todos con una o varias lágrimas, pues al ver el desenlace, ¡ay!, uno revive tantas cosas. Raquel hace por medio de la actuación que esos momentos regresen a nuestra vida. Es una excelente actriz para este personaje. Creo que si la viera el autor Alfred Uhry se enamoraría de su interpretación. Mis respetos para los tres en escena, mi admiración para los productores y si usted no la ha visto, ya es hora de que se me vaya al teatro y disfrute de una buena puesta en escena. Nos leemos el próximo viernes… ¡Que tenga un feliz miércoles!

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