Francisco, a secas
Vianey Esquinca
La información que ha girado en torno al Papa ha sido perfectamente cuidada para generar la imagen de que la Iglesia está iniciando una nueva etapa. 17/03/2013 00:45
Finalmente El Vaticano, cual volcán Popocatépetl, lanzó esta semana la fumarola blanca y al grito de Habemus Papam todo el mundo conoció que el argentino Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el nuevo Pontífice y adoptó el nombre de Francisco, a secas. “Humilde, jesuita y argentino” fueron las tres características más mencionadas por los medios durante las siguientes horas del anuncio.
Inmediatamente empezaron a surgir imágenes y anécdotas que reforzaban la idea de un Papa sencillito: que viajó a Roma en clase turista y que fue el único que cruzó la plaza de El Vaticano caminando y sin custodia. También que se negó a utilizar el automóvil asignado al Papa y se subió a un microbús con otros cardenales. Por si fuera poco circuló una fotografía de él pagando el hotel donde se hospedó durante el cónclave y el viernes hasta se tropezó. Cada uno de estos hechos tuvo amplia cobertura.
¿Hasta dónde ha llegado la imagen de los altas jerarcas eclesiásticos de vivir en la opulencia que este nuevo estilo del Papa está causando fascinación y sorpresa? ¿No todos los sacerdotes hacen un voto de pobreza al tomar los hábitos?
Toda la información que ha girado en torno al papa Francisco ha sido perfectamente cuidada para generar la imagen de que la Iglesia está iniciando una nueva etapa. Este inicio nada tuvo que ver con el arranque del pontificado de Benedicto XVI a quien de inmediato se le recordó que había pertenecido a un grupo de jóvenes que ayudaban a las milicias nazis y quien tenía fama de duro y conservador. En esta ocasión, las acusaciones que vinculaban al nuevo Papa con la dictadura Argentina fueron desmentidas de inmediato.
Sin embargo, a pesar de que el nuevo Pontífice ha llegado como viento fresco, se necesita algo más que un “humilde, jesuita y argentino” para revertir la imagen de la Iglesia católica que se enfrenta a uno de sus peores momentos.
No la tiene fácil, el Papa tiene que hacer milagros en vida y atender los problemas de pederastia o abusos sexuales de algunos religiosos contra infantes, la disminución constante de creyentes católicos en el mundo, la corrupción en el interior de El Vaticano y la imagen de que la Iglesia se ha quedado anquilosada y detenida en el pasado, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Francisco se sacó la rifa del tigre.
En México también causó muy buena impresión la elección del Papa, incluso el presidente Enrique Peña Nieto, quien acudirá el próximo martes a la ceremonia de inicio del Pontificado del Papa, hará extensiva una invitación al nuevo Pontífice para que realice una visita a México; para asegurar su visita, el mandatario debería entregarle una carta en la que le señale algunas actividades que se le pueden organizar para demostrar aún más su humildad. Por ejemplo, viajar en un microbús de verdad de la Ruta 2 Chapultepec-San Ángel o transbordar en el Metro Pino Suárez en hora pico. Si quiere, también, se le puede proporcionar la agenda de las manifestaciones públicas de la CNTE para que intente cruzar Reforma cuando los profesores decidan marchar o incluso lo puede invitar a pasar tres días y dos noches en Ciudad Juárez o Acapulco, donde además de sencillo puede demostrar ser valiente.
La Inmaculada tuvo conocimiento de que algunos políticos mexicanos le hicieron algunos encargos al Presidente para cuando vea al Papa. Andrés Manuel López Obrador, un poco ofendido porque él no fue elegido Santo Padre, le mandó a decir que cuando llegue a México, él le presta su tsuru blanco; Emilio Gamboa le pide que le encienda una veladora para que ahora sí pase la Ley de Telecomunicaciones en el Senado; Gustavo Madero le ofrece que se lleve al Cordero a El Vaticano y le deje el PAN nuestro de cada día sólo a él. Jesús Zambrano le manda a decir que ya se cansó de que todos los perredistas se la hagan de hostia con lo del Pacto por México.
Por cierto, si alguien tiene pendiente sobre lo que va a pasar el próximo martes durante la ceremonia, no debe preocuparse porque estará presente Miguel Ángel Mancera y seguramente, fiel a su costumbre, el jefe de Gobierno tuiteará todo lo que suceda.
