Personalidad y genética
Raymundo Canales de la Fuente
Existe correspondencia entre la carga genética del individuo y su estilo de personalidad. 17/03/2013 00:42
La personalidad ha estado históricamente en el foco de varias disciplinas y ciencias, por supuesto entre las que contamos a la siquiatría con su intención de aliviar y curar la enfermedad mental, o a la sicología con el ánimo descriptivo de los mecanismos de la mente. En los años 30 del siglo XX se desarrolló una prueba de personalidad compleja y de difícil aplicación pero que ha resultado ser uno de los instrumentos más valiosos para el estudio de la misma, se llama Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota que arroja como resultado una impresión acerca de los rasgos principales de la personalidad de un individuo, entendida ésta como los rasgos generales que caracterizan las diferentes respuestas humanas ante un mismo estímulo. Los estudios hechos en gemelos idénticos separados y que han crecido en diferentes ambientes han arrojado resultados muy interesantes en el sentido que apoya el determinante genético de la personalidad, es decir, existe correspondencia entre la carga genética del individuo y su estilo de personalidad mucho más importante que los factores ambientales que fueron capaces de explicar algunas diferencias solamente, como se comenta en el texto publicado por el Nuffield Council on Bioethics llamado Genetics and Human Behavior. A nivel de genética molecular se puede enfatizar que cada rasgo como la impulsividad o la ansiedad se pueden asociar con una combinación específica de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o la noradrenalina de tal forma que probablemente los estudios genéticos que permitan explicar la velocidad de la síntesis de cada una de estas sustancias expliquen rasgos concretos de personalidad.
El panorama descrito, que incluye muchos otros hallazgos puntuales de zonas del genoma ya estudiadas, contiene el riesgo de pensar que la estructura genómica y molecular de las personas determinan de forma absoluta su conducta, lo que sería una negación de la libertad humana y justificaría el crimen, por ejemplo. La sociedad en general debe permanecer atenta a las conclusiones científicas de todos los estudios genómico-conductuales y también a la información que se obtenga a partir de muestras sanguíneas, por ejemplo de los criminales. También me importa mucho señalar que todos los estudios genómicos, incluyendo los de personalidad, deben garantizar el anonimato completo de los participantes inclusive con mecanismos inviolables de separación de información personal respecto de las muestras, pero de ninguna manera es razonable bloquear la investigación científica en éste y en todos los demás campos en los que las ciencias genómicas nos puedan aportar datos que expliquen la realidad biológica, mental o la enfermedad. En nuestro país contamos con el Instituto Nacional de Medicina Genómica a cargo ahora de un grupo de investigación que está haciendo aportaciones científicas muy interesantes en algunos campos prioritarios para la salud, pero esperemos que con el anunciado impulso a la investigación se generen proyectos para ampliar los horizontes de nuestra genómica.
