¿Títere o titiritero?

Paola Domínguez Boullosa

Nadie habla del líder estilo guerrero y menos del estilo artista. 11/03/2013 00:54

¿Títere o titiritero?

En mi columna anterior yo pretendía hacerle elegir a usted un recurso. Las opciones eran dos: arma o herramienta. Su elección traía consigo una serie de características más subjetivas que objetivas, pero que al final representaban, en resumen, su actitud ante los demás y ante la vida. Aquel que seleccionó el arma veía la vida como una batalla y aquel que seleccionó la herramienta la veía como un arte.

Hoy por hoy, el término líder parece haberse convertido en la ambición más clara para materializar el éxito. Nadie habla del líder estilo guerrero y menos del estilo artista. Y no está por demás decir que el génesis del líder parte del estudio de los grandes de la guerra. Desde los años cincuenta, el Departamento de Defensa estadunidense, con el famoso Grupo de Ohio, se ha dado a la tarea de descubrir las claves que hacen a un hombre destacarse de los demás. La hipótesis surgió de cómo y qué hacía que un jefe de cuadrilla aérea cumpliera su misión, mientras otros se perdían en líneas enemigas o eran derribados. Así, comenzaron a establecer diferentes investigaciones y análisis de medición. Los estudios los llevaron en retrospectiva hasta la era de Confucio —año 500 a. C.—, y de ahí de vuelta hasta nuestros días.

El viaje ha sido por demás interesante, sobre todo porque si usted se sumerge —y no tan profundo— en estos textos podrá observar que, en definitiva, lo que prima en el análisis es determinar aquellas características con las que cuenta un individuo para poder persuadir al entorno.

Persuadir significa, según la Real Academia de la Lengua Española, inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo. Y dígame usted si visto así no tiene en su haber un sinfín de situaciones que le hacen un líder, porque, no se desanime, el líder —señalan expertos— se hace, no nace. Piénselo bien, ¿cuántas veces no ha logrado usted que el otro se mueva a su conveniencia?, si se casó, ya lo logró, y si se divorció también y si sigue soltero… no tengo dudas.

Continuamente en la vida hemos experimentado el rol de títere y de titiritero; al final lo que cuenta es que nos enfoquemos a ser sólo titiriteros, y eso —por fuerte que suene— depende del arte y no tanto de la batalla. Depende de que usted tenga la capacidad y, sobre todo, la actitud de hacer sentir al títere que tiene vida propia.

Y volviendo a la definición de persuasión es posible que si usted eligió el arma, obligue, y si escogió la herramienta, induzca o mueva, todo depende... y para sumar al recurso seleccionado le diré más, que aunque no hayan llegado a un acuerdo estos grandes del liderazgo y se siga aplicando la Teoría del Gran Hombre —aquella que estudia las características de diferentes personajes que han pasado a la historia, en su mayoría hombres, e identificar aquellas cualidades que les diferenciaban de la gente común y corriente— al final sólo se ha podido concluir —para su efecto o en su defecto— que todo depende, que las características y habilidades que requiere el liderazgo vienen determinadas por una situación específica.

Amén de lo anterior, mantenga la selección de su recurso, porque todo lo que hasta hoy ha hecho lo va a necesitar. Con esto le digo que no importa cuál haya sido su selección, importa lo que la selección inspira en su actitud. Esa actitud es la que hará o no realidad su liderazgo y sobre todo su capacidad de persuasión. Inténtelo, porque aún no ha nacido el líder que, bajo una armadura, pueda hacer creer y sentir al títere que tiene vida propia.

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