¿El arma o la herramienta?

Paola Domínguez Boullosa

Dependiendo de lo que decida, es su manera de presentarse ante los demás y ante la vida... 06/03/2013 00:51

¿El arma o la herramienta?

¿Y usted, con qué recursos cuenta todos los días? ¿Con el arma o con la herramienta?, puede ser que se haya quedado pensando o puede ser también que haya  emitido una respuesta mental clara de una, la otra o de ninguna, que también puede ser. Lo cierto es que, dependiendo con el recurso que cuente, es su manera de presentarse ante los demás y ante la vida cada día.

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, el arma es un instrumento, medio o máquina destinados a atacar o a defenderse, ¿no le suena un tanto bélico? Por otro lado, la herramienta —señala la misma fuente— es  un instrumento, por lo común de hierro o acero, con que trabajan los artesanos. ¿No le suena un tanto artístico?, piénselo bien, porque en su respuesta se encierran otras muchas respuestas…

¡¿Qué decidió?! Si ha sido la primera, felicidades, usted enfrenta la vida como si de una batalla se tratase. Es muy posible que mientras usted ve su traje y su corbata, los demás vean una gran armadura, un elemento de protección que hace infranqueable a su persona, y así, como enfrente la vida, la vida lo enfrenta y, si su actitud es ésa, es probable que sea también lo que los demás perciban de usted, porque su imagen describe muchas cosas, pero su actitud todo eso y más.

Si por el contrario, usted ha elegido la segunda, igualmente felicidades, usted enfrenta la vida como un arte, es posible que mientras usted ve su traje y su corbata, los demás vean un hombre accesible, más transparente y más directo, y así, como haga arte con la vida la vida hará arte con usted y si su actitud es ésa, es probable que sea también lo que los demás perciben de usted, porque su imagen describe muchas cosas, pero su actitud es todo eso y más.

La decisión es suya, y si por un instante titubea y piensa... todo depende, le diré que está en lo cierto , que la vida es batalla y arte, y que al entrar al mundo de los llamados líderes, más tendencia al espíritu bélico le van a querer instruir.

Contradictorio, muy contradictorio, porque hoy el elemento de éxito en todos los rubros de liderazgo se instala más en aquellos que tienen la capacidad de ser emocionalmente receptivos al entorno.

Y no crea que estoy yo por la labor de que los famosos cuartos de guerra —siempre tan inspiradores y creativos— se conviertan en cuarto de arte, pero de alguna manera lo invito a que pruebe cambiar su actitud y por un instante deje de enfrentar la vida a golpe de armadura y comience por pensar en crear la vida a cinceladas, porque de igual forma tendrá que levantarse y seguir adelante, porque vendrán buenas y malas, porque al final, si lo ve así, todos deseamos ser felices y, si no se equivoca Aristóteles, el fin último del ser humano es ser feliz, es de pensarse cómo quiere usted vivir el resto de lo que le quede por hacer.

Y es que, aunque parezca que no, a todos nos importa la percepción que tengan de nosotros, pero más ha de importarnos la percepción que de nosotros mismos tengamos. Percepción, decimos los imagólogos, es realidad y esa realidad, por muy difusa o no que parezca, sólo toma siete segundos para convertirse en juicio, en la realidad del otro, en su reacción hacia usted, hacia sus palabras y sus formas.

Con esto, lo invito nuevamente a plantearse —primero que nada— su propia actitud, porque si esta mañana se ha visto al espejo, se ha puesto la armadura y está listo para desenvainar, hoy, probablemente, no espere grandes creaciones ni grandes resultados.

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