Acuérdate de Acapulco III

Pablo Carrillo

La inmundicia del mar, la inseguridad y muchas y muy malas decisiones tienen hundido a este lugar en un bache. 03/03/2013 01:11

Acuérdate de Acapulco III

Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María Bonita, María del Alma…

En la noche, casi madrugada de ayer, culminó el Abierto Mexicano de Tenis Telcel, presentado por HSBC, dándole a este extraordinario evento deportivo, como nunca antes, una enorme brillantez y colorido al bello puerto de Acapulco, Guerrero, gracias a la llegada de Rafa Nadal.

Para todos, Acapulco es sinónimo de fantásticas vacaciones, de momentos imborrables, de inmensos recuerdos, de muchas Semanas Santas y fines de año.

Lamentables gestiones llevaron a este fantástico lugar, vaya que es bello, a caer en picada en cuanto a aquel glamour de los cincuenta y sesenta, un poco en los setenta, cuando las grandes luminarias de Hollywood se tostaban la piel en las bellas playas de Hornitos, Caleta, Caletilla, la Marquesa y tantas maravillas naturales más.

Sin duda que la Bahía de Santa Lucía es perfecta para recibir al turismo, sin embargo, las malas gestiones, qué malas han sido, han dado al traste con uno de los puntos privilegiados por Dios para recibir al turismo.

La inmundicia del mar, la inseguridad y muchas y muy malas decisiones tienen hundido a este lugar en un profundo bache que ha repercutido en una inmensa población pasando fatigas económicas, por decirlo de una manera elegante, para decirlo en palabras correctas, se están muriendo de hambre, una tristeza total.

Los proveedores de servicios ven cómo sus negocios simplemente están vacíos y el círculo vicioso se hace cada vez más complejo.

Eventos como el Abierto Mexicano Telcel han generado una semana exitosa a lo largo de la última semana del mes de febrero y la primera de marzo, con la inherente derrama económica que es muy bienvenida en estos tiempos.

La final varonil no pudo ser mejor, pues se dio la final soñada para el Abierto Mexicano con un Rafa Nadal siendo apoyado con todo por su inmenso público y un aguerrido David Ferrer, que fiel a su costumbre, se batió en la cancha como el guerrero que es.

Inmenso punto final a un evento que para Acapulco significó lo que los locales buscan, que se hable bien de Aca, y vaya que se habló y vivió a tope en el puerto a lo largo de esta gran semana de tenis.

Un muy destacado empresario potosino, amante del deporte y, sobre todo, del tenis, me insistía que para darle la vuelta a este grave problema de deterioro y caída del primer gran polo de desarrollo turístico de nuestra nación, era necesario realizar aquí un sinnúmero de eventos deportivos incluidos, ¿por qué no?, unos Juegos Olímpicos.

Hay que rehacer Acapulco y el deporte puede ser un detonador de ello, tal como ha sucedido a lo largo de los Abiertos Mexicanos de Tenis.

Acapulco sede Olímpica.

Suena de maravilla al sólo imaginarlo.

¿Por qué no?

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