La que sigue

La Reforma Energética, en materia petrolera, está enfocada en la exploración que Pemex ha realizado desde su creación.

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Yuriria Sierra 10/07/2014 01:38
La que sigue

Y sí, la que sigue. La discusión de las secundarias en materia de telecomunicación terminó. Todo el asunto de la preponderancia y las dudas sobre los otros polémicos temas que esta reforma incluye, como la geolocalización, serán despejadas ya cuando los puntos aprobados se estén ejecutando. La que sigue es la energética y los detallitos que se anotarán sus leyes secundarias. Lo que viene ahora es que conozcamos cómo, desde cuándo y cómo funcionarán los contratos de utilidad compartida, pero también que se nos explique cómo será la operación de quienes se conviertan en nuevos inversores.

Sobre esto, hay dos puntos que seguramente tendrán un peso importantísimo en la discusión: la tenencia de la tierra y el cuidado al medio ambiente. Sobre lo primero, vamos, qué podemos decir. Nuestro país no tiene precisamente un pasado sin conflictos con respecto a tierras ejidales. Me explico: la Reforma Energética deberá tener garantías muy detalladas para asegurar que quien hoy es dueño de tierras en cuyo subsuelo existan millones de litros de petróleo no se vean chamaqueados con pagos que nada tendrán que ver con su valor o con las ganancias que las exploraciones en estas tierras generarán. Y es que sí, ni modo, México no es un angelito en materia de corrupción, al contrario. Las secundarias deberán garantizar que los señores ejidales y agricultores (medianos y pequeños) no se vean afectados con las nuevas exploraciones o con falsas expropiaciones. Esa ha sido siempre una de las preocupaciones y lucha de muchas organizaciones: que se respete la propiedad de las tierras de las que se extraen recursos petroleros. En otros países esas batallas llegan incluso a la Suprema Corte. La discusión que se tiene ahora en el Congreso debe aprovechar para que se genere certidumbre. Se tiene planeado que se hagan cambios a la ley agraria para que, justamente, se especifiquen los derechos de paso para la construcción de ductos, etcétera.

El segundo punto que mencionamos es el del cuidado al medio ambiente. Y es que fue uno de los que se habló mucho cuando se presentó esta reforma, o al menos es un punto en el que el gobierno federal prometió ser muy cuidadoso.

La dependencia a los hidrocarburos es un tema del que se empieza a hablar en el mundo, porque a raíz de las consecuencias del cambio climático, por todo lo que se ha extraído del planeta, en algunas partes del mundo trabajan con la finalidad de encontrar nuevas fuentes de energía que no sean tan agresivas. Fuentes renovables, claro. La Reforma Energética, en materia petrolera, está enfocada en la exploración que Pemex ha realizado desde su creación, pero ¿cómo va a innovar para incorporarse en la búsqueda de nuevas fuentes de energía? Algo que no es una moda, sino una obligación para adaptarse a las condiciones en que se encuentra nuestro planeta. Organizaciones como Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental han instado para que en la discusión de las secundarias se incluya un apartado que garantice la inversión en “energía verde”, la renovable.

Y es hora, es el momento adecuado para que estos dos temas se conviertan en parte importantísima de la agenda legislativa. Que la discusión de estas secundarias —las de la energética— se termine con la menor cantidad de dudas. Eso también es parte de una modernidad que justifica estas reformas.

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