Percepciones

El INEGI registró una disminución en la sensación de inseguridad de 2.2%, según la última encuesta realizada en marzo pasado.

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Yuriria Sierra 08/07/2014 01:20
Percepciones

Cada que revisamos números de estudios de opinión, pensamos, para estos casos, si la percepción es también realidad o no. Y es que a diferencia de la política, donde todo, absolutamente todo, es cuestión de percepciones, en las encuestas siempre hay un margen de error, que aunque pequeño para que ésta —la encuesta— pueda generar un resultado significativo, da espacio para la pregunta siempre inevitable: ¿la percepción es realidad?

Ayer el INEGI publicaba los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, que genera justo eso, números de cómo los ciudadanos —de lugares con más de 100 mil habitantes, en este caso— ven y sienten sobre seguridad en donde viven. Se enfoca en delitos del fuero común, dejando fuera a la inseguridad que trae consigo la presencia de grandes grupos criminales. Así, la numeralia revelada ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía quedó así:

Se registró una disminución en la sensación de inseguridad de 2.2%, según la última encuesta realizada en marzo pasado, quedando en 70.2 por ciento. Los delitos que con más recurrencia observan los ciudadanos fueron: consumo de alcohol en vía pública, robos y vandalismo. Mismos que orillaron a 65.4% de la población encuestada a cambiar sus hábitos y rutinas: sus caminos para ir a casa o trabajo, para prevenirse así de ser presa, de ser víctima de los delincuentes. Han dejado de portar objetos de valor. Incluso la encuesta dice que 51.2% de la población ha cambiado también los hábitos recreativos: ya no permiten a sus hijos menores salir a jugar después de cierta hora.

Esta encuesta se realiza de forma trimestral desde hace diez meses. Es curioso que hablemos de una disminución que técnicamente es cierta, pero en los detalles de los resultados de este ejercicio comparamos que hace menos de un año, para septiembre de 2013, la percepción marcó 68%; se mantuvo así para el trimestre siguiente. Sin embargo, para el que siguió, cuando se dieron a conocer los resultados en marzo, la inseguridad se percibía en 72.4 por ciento. Sí, bajó en la última encuesta, pero no recuperó el nivel que se tenía hace seis meses.

Siempre son buenas noticias cuando se habla de disminución, pero también es ambiguo si esto lo comparamos con otra percepción. Y es que en la misma encuesta se revela que la percepción sobre el actuar de la policía de cada ciudad sigue siendo negativa. Los ciudadanos no creen en el trabajo que realizan los cuerpos policiacos a nivel local. Tampoco es mayoría la que augura que la situación de las localidades donde habitan van a mejorar en los próximos 12 meses.

Todo es percepción, claro. Y es bueno que los números negativos vayan disminuyendo, como lo reflejan estas cifras, pero como sucede en otros tantos temas, a veces ésta —la percepción— es superada o alcanzada siempre por la realidad.

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