Los relevos

El hoy exrector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo arriba a la Casa de Gobierno para darle un enfoque distinto.

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Yuriria Sierra 24/06/2014 00:52
Los relevos

El michoacano. El viernes se designó a Salvador Jara Guerrero como gobernador interino de Michoacán. Interesantísima decisión apoyada por el Congreso del estado. Y digo interesante porque se designó a un académico por encima de un personaje político, una vía para calmar los ánimos en un escenario de gobierno tan complicado como lo es el michoacano. El hoy exrector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo arriba a la Casa de Gobierno para darle un enfoque distinto, uno tal vez más humanista, a las políticas impuestas, pues para las estrategias de seguridad ya se cuenta con el apoyo de la Comisión que dirige Alfredo Castillo. La presencia de Jara dará un equilibrio que no se había tenido en los últimos meses, cuando a la par de la administración de Fausto Vallejo se tenía también la presencia del gobierno federal y los grupos de autodefensa que terminaron por ser absorbidos por las autoridades. Es decir, no se tenía claro cuál era el papel de cada involucrado en la estrategia para recuperar el estado.

Y es que la designación de Jara también funcionó para que la ruptura y la confrontación política se aminoraran; es una resolución al menor de los males del estado, que viene bien. Qué mejor que un probado personaje académico, sin filiación política —al menos no una pública— para unir a los grupos que se han encontrado en constante confrontación y que han generado acusaciones que a su vez acabaron en serias investigaciones.

Jara llega a un estado complicadísimo, pero seguramente se eligió a alguien con su perfil para neutralizar la tensión política michoacana, un trabajo muy necesario para terminar de darle forma a esa estrategia para que regrese su estado a la calma.

El priista. Decía que no se iba, pero hace unas semanas renunció. Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, expresidente del PRI capitalino, dejó el despacho al que se había aferrado. Las investigaciones sobre el escándalo revelado hace unos meses urgieron al tricolor por relevar la dirigencia. Y qué buena decisión que haya sido elegido Mauricio López Velázquez, un priista con gran prestigio, un personaje que representa todo lo contrario a lo que hoy —y desde hace tanto tiempo— ha significado la figura de Gutiérrez de la Torre.

López, quien hasta hace unos días despachaba en la Coordinación de Asesores de la Secretaría de Gobernación, tiene la capacitación política adecuada para hacer frente a la labor que se ha puesto en sus manos. El PRI capitalino necesita recuperar una fuerza que, al parecer, estaba dedicada únicamente a la complacencia de quien lo presidió por tanto tiempo.

Mauricio López marcó ya una distinción, iniciando su trabajo con la presentación de un decálogo de transparencia y legalidad, que es ya una gran diferencia de las formas que tenía la anterior dirigencia del PRI en el Distrito Federal.

Addendum. Y que no: que siempre no será sancionado nuestro país por la FIFA. Les entró la sensatez y prefirieron no teorizar con respecto a los mexicanos y el grito de “puto” que tanta polémica despertó en los últimos días. Se van a tener que aguantar por lo menos un partido más (ojalá que no el último), cuando la Selección Nacional se enfrente a Holanda. Y es que tal vez prefieren ahorrarse el resto de las preguntas con respecto a su doble moral y prefieren seguir escuchando el grito...

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