El detalle de las secundarias

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Yuriria Sierra 01/05/2014 01:56
El detalle de las secundarias

Ayer, Luis Videgaray y Pedro Joaquín Coldwell las presentaron. Son 21 leyes divididas en nueve bloques. Ocho de estas leyes son nuevas y el resto, modificaciones. Son las leyes secundarias de la Reforma Energética. Tal como se ha dicho desde que este tema ha sido parte de la agenda, la reforma pretende abrir la inversión privada en actividades del sector, excepto en la venta de gasolina, donde la apertura de inversión será gradual.

La presentación de éstas, que serán debatidas en el Congreso de la Unión, obliga a todos a poner atención en los detallitos. En la mañana, los secretarios anunciaron que, con estas leyes, varios temas se cruzan. No sólo involucran el trabajo del sector energético, y al respecto hablé con Luis Videgaray, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la misma que con la reforma sacará las manos de la hoy todavía paraestatal:

“Junto con las leyes secundarias que requiere la Reforma Energética para hacerse realidad, se requiere también un nuevo régimen fiscal para Pemex. ¿Cómo pagará impuestos? ¿Cuántos impuestos pagará Pemex? Y también, cuál será el régimen fiscal aplicable a los nuevos contratos mediante los cuales la iniciativa privada —nacional e internacional— participará en el sector de hidrocarburos. Se necesita definir cuáles serán los impuestos, cómo se pagarán y otras contribuciones que hagan al Estado mexicano. Y, finalmente, hay que definir cómo se utilizarán estos ingresos nuevos (...) El régimen fiscal que se propone en estas iniciativas es un régimen nuevo, diferente a lo que tenemos actualmente, y es un régimen que hace mucho más sentido para una empresa pública del Estado...”.

Y es que la secretaría que encabeza dejará de involucrarse como hasta ahora lo hace en los asuntos y decisiones del sector energético:“Hoy en día, Pemex es una empresa sujeta a algo que se le llama control presupuestal directo —esto se decidió por allá de 1964—; esto significa que todas las decisiones importantes tienen que pasar por Hacienda. Pemex, más que ser tratada como una empresa productiva, es tratada como una burocracia (...) Que Hacienda saque las manos de Petróleos Mexicanos. Es que ahora Pemex será una empresa como debe de ser. Que tenga un Consejo de Administración, que tenga una administración profesional que tome las decisiones como ocurre con cualquier otra empresa del mundo, pública o privada...”. Se sacudirá así cualquier rasgo de que Pemex es una empresa privilegiada por Hacienda. Que no lo es, pero es una sombra que siempre ha acompañado a la paraestatal.

Con esta reforma, lo que se espera es que Pemex tenga capacidad de decisión. Que el sector tenga capacidad financiera que no dependa de lo que decida la Secretaría de Hacienda, como se hace hoy.

“Algo que queda muy explícito en estas iniciativas: los nuevos contratos de utilidad compartida o de producción compartida o de licencias se otorgarán a las empresas que ofrezcan mejores condiciones económicas al Estado (...) La estructura de los contratos y de los impuestos que pagarán los privados serán las mismas que pagará Pemex; de esta manera se podrá competir con los privados...”.

También se excluye al sindicato de alguna participación dentro del Consejo de Administración de Pemex. Las decisiones estarían libres de chantajes a los que vemos, que hemos visto desde hace años, que están sujetos a los intereses de un grupo o de una sola persona.

Los detallitos de las leyes secundarias de esta reforma serán desglosados con mayor precisión conforme el debate tome forma en las Cámaras. Pero se ha vuelto muy importante aclarar, sobre todos estos últimos días, tras la publicación del decálogo firmado por Alfonso Cuarón, aclarar que al corto plazo los beneficios se harán presentes. No sólo por los beneficios que la reforma espera para acelerar el crecimiento económico —calculado en el incremento de 1% anual—, sino también en la creación de empleos, todo tan pronto como empiecen las inversiones, que podrían ser iniciando el año que entra. El efecto más importante, o al menos el que más se espera, es la reducción de las tarifas de electricidad y de gas, que no ocurrirá de un día para otro, pero conforme vayan dándose las inversiones, en un periodo de dos años, comenzaremos a ver beneficios importantes en los precios de estos servicios.

El diablo suele estar en los detalles, pero es importante que no se confunda con un discurso propagandístico. El debate de estas leyes secundarias deberá estar libre de intereses partidistas. Es la única forma de generar uno que de verdad genere acuerdos y no aquello que acostumbra la oposición más radical.

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