El pacto desahuciado

Tanto el PAN como el PRD comenzaron a actuar como una oposición que, a veces, parecía conducirse por mera conveniencia.

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Yuriria Sierra 26/03/2014 01:53
El pacto desahuciado

Al Pacto por México se le desahució varias veces. La naturaleza de su origen —a pesar de la voluntad mostrada— a todos hacía pensar que no pasaría de la primera polémica. Sin embargo, avanzó. Las reformas educativa, la de telecomunicaciones, la hacendaria, la financiera y la energética. Todas ellas, iniciativas cuya llegada se nos avisó el 2 de diciembre de 2012, cuando se presentaron los principales actores políticos del país en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, para develarnos este acuerdo sin precedentes.

Fue la luna de miel necesaria para un gobierno que venía de un PRI que regresaba a Los Pinos y que debía demostrar —en primer lugar— que no sería un regreso de poder absoluto en el Congreso, como lo tuvo en sus mejores años, aquellos 70 que estuvo en la Presidencia previo al periodo de transición al que entró la democracia nacional, con el mandato de Vicente Fox. Se debía mostrar el compromiso político con todas las fuerzas.

A pesar del beneficio de la duda, los partidos que hoy ocupan el lugar de la oposición (PAN y PRD) trabajaron bien con el gobierno federal. Las primeras reformas fueron aprobabas, pero al paso de esto, cada partido vivía su respectivo calvario al interior.

La sensatez política nos dice que el gobierno federal, quien presentó las iniciativas, tenía la obligación de mantenerse siempre dispuesto al diálogo. Finalmente, es su proyecto de gobierno el que está en juego. En ese entendido, tanto el PAN como el PRD comenzaron a conducirse como una oposición que, a veces, parecía conducirse por mera conveniencia. Para unas causas se unieron, para otras actuaron, más que en contra de una iniciativa, como mero berrinche, usando la estrategia del chantaje. Muy alejados de la naturaleza de un pacto: la disposición al diálogo y al acuerdo.

Hoy, el Pacto por México, sino está en el completo olvido, sí vive ya sus últimos días. O al menos así lo dijo ayer la presidenta nacional del PAN, Cecilia Romero: el 30 de abril, Acción Nacional dará por muerto el Pacto, es decir, se oficializaría la salida del partido del acuerdo.

La discusión de las leyes secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones, tiene unidos en bloque al PAN y PRD y, parece ser, de inicio, es lo que mueve al blanquiazul para desahuciar al Pacto. Seguramente, veremos en próximos días a los perredistas anunciar una postura similar. La liga del pacto parece estar llegando al punto previo a reventarse.

Lo que también es cierto es que tanto el PAN como el PRD están por atravesar momentos, sino complicados, sí algunos que los obligan a cambiar su estrategia frente al gobierno federal y los electores. Los cambios de dirigencia, que también ya nos habían anunciado meses atrás, enfrenta ahora a sus respectivas tribus.

El trabajo de ambos partidos tendrá que enfocarse en su renovación. Ninguno de los dos puede decir que son fuerzas políticas con la misma fuerza que tenían hace unos años, cuando la transición. Y como ejemplo, el propio Acción Nacional, que no termina por ponerse de acuerdo: pues mientras que su presidenta nacional desahucia al pacto, Gustavo Madero dice que buscarían —en caso de que su planilla gane la dirigencia — la renovación de éste. Aun así, el Pacto fue, es, acuerdo con muerte anunciada. No existe la luna de miel eterna.

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