“Excesiva defensa”

Yakiri Rubí Rubio Aupart se defendió de su atacante, fue detenida, consignada y recluida. Pasó de víctima a victimaria.

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Yuriria Sierra 06/03/2014 01:43
“Excesiva defensa”

No quiero imaginar cuáles son los sentimientos que le llegan a una persona —ya sea mujer, hombre (aún más impensable si se trata de un menor de edad)— que es víctima de un abuso sexual. Aquí hemos escrito en repetidas ocasiones de que ése nos parece uno de los actos más abominables que un ser humano puede cometer. Irrumpir en el cuerpo del otro en un acto no consensuado. Una atrocidad imperdonable.

Cualquier tipo de abuso merece un castigo. Y a veces también cualquier castigo queda pequeño cuando hablamos de actos como éste, cuando hablamos de una violación. Un acontecimiento que nadie desea vivir en carne propia, de ahí nuestra incapacidad para calzar el zapato de alguien que lo sufrió, para no entender cuál es el mejor camino para reponerse o para —intentar— olvidarlo. Para siquiera sugerir cómo se forma o cuál es el laberinto emocional al que entran las víctimas o para tener una vaga idea de lo que eso significará para el futuro, para su vida, sus sueños, sus planes, su autoestima.

Pienso que ni siquiera la ley tiene estos alcances. Hay delitos para los que quisiéramos penas más fuertes, pensando que en su rigor encontraremos, tal vez, algo cercano a la justicia.

Esto viene a cuenta por el caso de Yakiri Rubí Rubio Aupart, la joven que desde diciembre pasado estuvo recluida en el Penal de Santa Martha: la secuestraron, la torturaron, abusaron sexualmente de ella; en un acto que pudo haberle costado la vida, logró persuadir a quien estaba a punto de apuñalarla y, entonces, ella lo ataca, él muere y ella es enviada a la cárcel.

“Defensa propia con exceso de violencia”, dijo el juez que le dictó auto de formal prisión. ¿Errr?, habrá tenido el juez justificación legal para sostener sobre esto tal acusación. Cabe destacar que Yakiri fue atacada por dos personas —ambos hermanos—, y quien escapó fue quien presentó la denuncia por asesinato contra la joven.

Pensará usted, lector, que este hecho es de no creerse: la víctima se defendió de su atacante, fue detenida, consignada y recluida. Pasó de víctima a victimaria por “usar excesiva violencia en su defensa”.

Lo que nos lleva ahora a pensar, ¿bajo qué patrones se mide un acto que de ser defensa propia, pasa entonces a delito, considerado casi con alevosía y ventaja? Como si Yakiri hubiera planeado un asesinato, como si ella fuera responsable de su agresión.

Es un tema complicado: adentrarse a la forma en que están redactadas las leyes, el cómo éstas se entienden según quienes las harán efectivas y si las decisiones que se toman a partir de ahí son o no justas.

Yakiri saldrá libre, pero no porque haya sido encontrada inocente, seguirá su proceso en libertad, después del pago de una fianza de 420 mil pesos. La cereza de este absurdo pastel legal, porque al salir, penalmente tendrá un expediente en el que la fiscalía la acusa de un asesinato, en realidad sólo fue que se defendió de una serie de agresiones que terminaron en una violación.

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