La cumbre

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Yuriria Sierra 20/02/2014 02:05
La cumbre

Enrique Peña Nieto, Barack Obama y Stephen Harper; dos presidentes y un primer ministro reunidos ayer en Toluca. La Cumbre de Líderes de América del Norte, apenas en tiempo para conmemorar los primeros 20 años de un tratado que hizo historia y puso tendencia. Hace unos días escribía al respecto del Tratado de Libre Comercio firmado en 1994 por estas naciones y que dio origen a varios documentos más, unos en los que también aparece México como firmante; otros donde son sólo los países de determinadas regiones.

Aunque no fue sólo ésta la razón para el encuentro. Sabemos que hay varios pendientes compartidos entre las tres naciones y algunos otros que corresponden sólo a dos. Y hablamos aquí de los que México tiene con Canadá y Estados Unidos, respectivamente.

Aunque se supo con antelación que sería el tema económico el que inundaría la agenda para este encuentro. Se supo también que, por ejemplo, un día antes —el martes—, Peña Nieto y Harper sacaron el tema de la visa canadiense para los turistas mexicanos. No se concretó nada, excepto que todo se decidirá en la visita que el mandatario mexicano haga a Canadá en los próximos meses. Algo que deberá tener un final feliz, pues la petición para que se suprima este requisito se debe a que ha disminuido la visita de mexicanos a tierras canadienses.

Con Barack Obama el tema migratorio sale de forma inevitable. Los llamados que el estadunidense ha hecho para que, al fin, una propuesta de reforma migratoria sea discutida en el Congreso de Estados Unidos, corresponden a la promesa que hizo durante su campaña de reelección.

Sin embargo, el TLCAN acapara la atención, más que por la celebración, por los puntos que dentro de él no han sido resueltos. Desde su firma, México ha estado interesado en el cumplimiento de una de sus cláusulas que no ha visto luz verde. Lo que se refiere a la apertura de las fronteras de los tres países para el transporte de carga comercial. Algo que facilitaría el camino y la entrega de muchas de las mercancías que se exportan e importan entre los tres países, pues disminuiría los costos de transportación de los centros de producción a los de consumo. ¿Será que finalmente se concrete algo que se pensó hace 20 años?

La agenda giró en torno al tema económico, la voluntad de las tres naciones para impulsar los resultados de un trabajo que han hecho en conjunto los últimos 20 años y del que dependen directamente los más de 450 millones de habitantes de esta parte del continente.

Ahora bien, también hay otro tema que deberá resolver el gobierno federal. Si bien la relación con ambos países no es mala, ayuda siempre (mucho) la fraternidad que da la cercanía de los territorios, lo cierto es que México es siempre el hermano menor. Y no hablamos sólo en asuntos de términos económicos, sino en todo lo demás. Actualmente, tanto Estados Unidos como Canadá tienen activadas alertas de viaje para sus ciudadanos en algunos estados de nuestro país. Ni modo, es la violencia y ni cómo objetar.

Este tipo de encuentros, además del “para la foto”, también deben servir para que los lazos —en todos los ámbitos— se restablezcan. Van 20 años de un tratado que puso tendencia en el mundo, deberá ser también el pretexto para que se busquen nuevas formas de ejecutar una política internacional y diplomática entre estos tres países. Que sirva el que, más allá de los escándalos de espionaje —que tampoco se pueden obviar entre México y EU—, se trabaje para que ésta sea una de las zonas del continente —y del mundo— que mejor se entiendan. Si se marcó pauta en 1994, ahora que se dé el ejemplo.

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