¿Venganza personal?

Que se investigue si la muerte de Gregorio Jiménez está relacionada con su labor es uno de los puntos que hoy exige el país.

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Yuriria Sierra 13/02/2014 01:30
¿Venganza personal?

En un país donde se ha vivido bajo un clima de violencia como el nuestro, resulta ofensivo que cuando se hable de un asesinato como el de Gregorio Jiménez las líneas de investigación se cierren a un móvil personal. Las declaraciones de la esposa y familia de quien fuera reportero de NotiSur y Liberal del Sur chocan por completo con la línea que, según asegura la Procuraduría de Justicia del estado, es la más fuerte.

Que se investigue si su muerte está relacionada con su labor profesional es uno de los puntos que hoy exige no sólo el gremio periodístico y organizaciones que vigilan la protección de derechos humanos, sino también un país que ha sido calificado como uno de los más peligrosos para ejercer esta labor.

Diez periodistas muertos en lo que va de la administración de Javier Duarte, en menos de cuatro años. Entre 2006 y 2012, 14 periodistas murieron a consecuencia de su trabajo periodístico; a ellos se les suman 27 muertes más, todas de periodistas, cuyos móviles no han sido aclarados, por lo que no puede asegurarse que su muerte no tuvo algo que ver con su ejercicio periodístico.

La actuación de las autoridades veracruzanas con respecto o lo que primero fue la desaparición de Jiménez, queda totalmente rebasada con la postura de esta misma figura, pues sus declaraciones se dirigen casi en su totalidad a que se hable de un móvil de índole personal. Qué conveniente. Y es que hasta resulta absurdo que el hallazgo del cuerpo del reportero haya sido al interior de una fosa, junto con otros cuerpos, ¿o qué tan grave serían sus problemas de índole personal?

La labor periodística se ha convertido en una muy peligrosa, porque los casos de reporteros que han sufrido siquiera una amenaza han ido en aumento. Tan es así, que incluso algunos diarios han llegado a tomar la decisión de no publicar más información relacionada con el crimen organizado, pues cuentan las intimidaciones de las que son blanco integrantes de su equipo editorial. Así lo hizo el diario El Mañana, de Nuevo Laredo, Tamaulipas. También recordemos que instalaciones de otros diarios locales han sido atacadas, como las que amanecieron con dos explosivos al interior de sus oficinas en Jalisco, en abril de 2013.

El caso de Gregorio Jiménez tiene detenidas a cuatro personas relacionadas con las muertes de las encontradas en la misma fosa. La PGJ de Veracruz, asegura que es una venganza personal.

No deja de ser interesante que tras la muerte de periodistas en hechos parecidos a éste, resulta que los móviles siempre apunten a motivos personales. A pesar de las varias declaraciones de gente cercana a Gregorio sobre los vínculos de la delincuencia de la localidad donde residía y del trabajo periodístico que al respecto él mismo realizó, sobre secuestros y casas de seguridad en la zona, hay muchas dudas que deberían ser respondidas, antes de dar carpetazo o borrar las otras posibilidades del móvil, que para nada son disparates; al contrario, deberían ser las primeras en agotarse.

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