Morena: misión imposible

Resulta absurdo que con tan sólo poco menos de 0.3% del total del padrón, un grupo pueda tener a su alcance la formación de un partido político

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Yuriria Sierra 27/12/2013 00:55
Morena: misión imposible

Desde que anunció su salida del Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador centró su atención en una sola cosa: hacer del Morena un partido político. Comenzó con la conformación de este grupo como una asociación civil y, de ahí, todo el trabajo que han realizado alrededor del país se ha enfocado al llamado para la filiación.

El Instituto Federal Electoral obliga a los grupos que desean conformarse como partido político a que logren al menos 0.26% de afiliados del total del padrón electoral nacional, además de haber realizado 20 asambleas estatales y 200 nacionales. Estos dos últimos, requisitos que sin mayor problema cumple el Morena; pero el conflicto surge en el principal requisito.

Resulta absurdo que con tan sólo poco menos de 0.3% del total del padrón, un grupo —cualquiera que sea su origen— pueda tener a su alcance la formación de un partido político con todo y sus obligaciones, pero también sus derechos, como ese nada, pero nada despreciable presupuesto del que se hacen merecedores. Millones de pesos a pequeños partidos que, según lo hemos visto, terminan por convertirse en apóstoles de aquellos grandes grupos que, según excusaron para su formación, son el lastre de la democracia nacional que ellos llegan a rescatar. Terminan haciéndoles segunda, antes de ser una verdadera opción distinta.

El Morena no es la excepción. Si bien ha cumplido con los requisitos que se solicitan en cuanto a la realización de asambleas; ayer, Animal Político publicaba que le faltan 51.4% de los afiliados necesarios, la fecha límite para completar el porcentaje mínimo de 0.26% vence el 31 de enero. Se destaca que el total de afiliados con el que hoy cuenta es el resultado de 12 meses de trabajo, pues el proceso de afiliación inició el 8 de enero de este año.

El tiempo se agota, es claro que es una misión imposible. Andrés Manuel López Obrador se encuentra en proceso de recuperación tras el infarto que sufrió los primeros días de diciembre. La Reforma Energética a la que se sigue oponiendo ya fue promulgada. Y éste era el elemento más fuerte dentro de los discursos que el Morena ha dado en todo el país, era (o es) su motivo principal como estrategia de oposición ante el gobierno federal, después de que no consiguió nada con el cuento de la compra del voto en la elección de 2012.

Y es que aunque la salida de AMLO del PRD y la formación del Morena no representó un cambio en el discurso y mucho menos en las estrategias. Los constantes llamados a movilizaciones y desobediencia civil pacífica que se escucharon en cada una de las marchas y manifestaciones que encabezó el ex candidato presidencial rebasaron por completo el papel que esperaban dar al Morena. Un error evidente, pues eso, junto al resto de las movilizaciones que se vivieron en el país, principalmente en la capital, poco ayudó para un cambio de percepción hacia su movimiento.

El Morena, desde el inicio de su periodo de afiliación, se comportó como AMLO lo ha hecho durante toda su carrera, enfrentando y retando a las autoridades. ¿Qué de novedoso ha traído este nuevo grupo suyo a la coyuntura nacional? Acaso, tal vez, la disminución del apoyo electoral de quien una vez logró más de 15 millones de votos y que hoy apenas cuenta con poco más de 106 mil afiliados. Novedad que no resulta en lo absoluto alentadora cuando sólo les quedan 30 días para duplicar ese número que creyeron tan fácil de lograr.

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