Las mil y un asambleas

Acción Nacional cierra el año en total confusión. Fue una de sus rachas más ambiguas, las fracturas llegaron por su derrota electoral en 2012.

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Yuriria Sierra 25/12/2013 00:44
Las mil y un asambleas

Lo hemos escrito aquí: hasta en los polos opuestos siempre hay un punto de encuentro. Desde la izquierda más radical, como la que encabeza Andrés Manuel López Obrador y su Morena, hasta la derecha más conservadora que representan varios de los grupos en que se ha fracturado Acción Nacional. Entre ellos también se teje ese vínculo que, al menos por lo que escribiré a continuación, se da en estrategia. Y eso que desde siempre los panistas han sido grandes detractores de los usos y costumbres de aquella izquierda tan radical que raya en lo conservador, porque de progresista no tiene nada.

El asunto es que el anuncio que hicieron los blanquiazules, donde avisan que realizarán mil asambleas en los primeros siete fines de semana de 2014, se parece tanto a las visitas que AMLO realizó a los más de dos mil 400 municipios del país. Y se parecen más, porque los mueve el mismo motivo: su deseo de democratizar su interacción política tanto como se pueda.

Y es que Acción Nacional cierra el año en total confusión. Ésta fue una de sus rachas más ambiguas, pues las fracturas que llegaron por su derrota electoral de 2012, aquella que los sacó de Los Pinos, los enfrentó no sólo al interior de las oficinas nacionales, sino incluso dentro de sus grupos parlamentarios.

La estrategia de Gustavo Madero para mantenerse al frente del partido hasta que encuentren un proceso de renovación que le acomode, no sólo a él, sino al resto de sus aliados, los ha orillado a tal anuncio: las mil asambleas que les estará dejando nuevos integrantes del Consejo Nacional a finales de marzo próximo.Su constante búsqueda por convertirse —y demostrar— que son el partido más “democrático” de todos, los ha mantenido en suspenso, en conflictos y desencuentros que resuelven sólo para la toma de la foto legislativa en su participación dentro del Pacto por México. Aunque para esto tuvieron que mover al líder de sus senadores que inicio la legislatura, Ernesto Cordero; para cederle el paso a Jorge Luis Preciado y justo cuando el ex secretario de Hacienda mostró su total desacuerdo a la participación de Acción Nacional en el Pacto por México.

Y es que esta decisión, además de poner en peligro la presencia del PAN dentro de la mesa de acuerdos que firmó junto con el PRD y el gobierno Federal; también llegó como estrategia para quitar del reflector político a Cordero, uno de los candidateables rumbo a la renovación de la dirigencia nacional. Qué mejor jugada de Madero, que colocar a un aliado suyo al frente de la coordinación parlamentaria del partido en el Senado.

Desde entonces, todo ha sido ambigüedad. A ver si esta Navidad se les cumple el deseo por democratizarse, aunque para ello deberían recurrir primero y antes que a las tantas asambleas, al abrazo fraternal que les resuelva sus fracturas.

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