Extraños en un tren

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Víctor M Tolosa 02/04/2014 00:00
Extraños en un tren

No me equivoqué. Sabía que la puesta en escena Extraños en un tren estaba sensacional y así es: una excelente obra, con actores de primera. ¡Qué buenas actuaciones por parte de todos! No hay ni un solo pero para la obra. Desde que se anunció la puesta en escena, bajo la producción de Sergio Gabriel, sabía que habría calidad y, desde entonces, tenía muchas ganas de ir a verla, pero por razones de trabajo no había podido. Este fin de semana fui a ver la obra y me encantó la manera en que la desarrollan Luis Roberto Guzmán, Héctor Kotsifakis, Anabel Ferreira, Salvador Pineda, Claudia Álvarez y Ramón Reche. La música y la iluminación hacen que el misterio de esta puesta en escena se torne cada minuto más interesante. La luz juega un papel importante, es su magia la que nos transporta a la historia, que inicia en el vagón comedor de un tren, en donde dos desconocidos se encuentran para fraguar sendos asesinatos. Uno le ofrece al otro matar a su mujer, siempre y cuando el otro mate a su padre. De ahí en adelante, el thriller nos lleva por caminos inesperados, de pánico, temor, angustia, desesperación y uno que otro toque de comedia y romance. Dentro de la obra destacan muchas cosas que padecemos los seres humanos, como el asesino que traemos dentro. Sí, aunque muchos digan “yo jamás”, pues sí, todos traemos un asesino dentro, y hasta el más santo desata estos sentimientos alguna vez en su vida. Se puede ver el complejo de Edipo, las relaciones enfermizas, el alcoholismo; todo hace una delicia de obra que lo mantendrá al filo de la butaca. Qué buena dirección hizo Manuel González Gil, los actores están excelentes y nos presentan un  trabajo muy profesional. Me llamó la atención que a pesar de la lluvia, el teatro estaba casi lleno, con un público conformado, más que nada, por familias, y eso da gusto, porque se ve que la gente se está interesando por este tipo de espectáculo. Claro, debemos contar que el precio del boleto es bastante accesible, así que no hay peros para decir que no se puede ir al teatro. Extraños en un tren me dejó con un buen sabor de boca y despertó en mí una vieja frase que siempre he dicho con respecto a este género de espectáculos: “El teatro es diversión y cultura”. Felicidades a todos los que hacen esta obra, tanto en escena como tras bambalinas.  Mientras me divertía en el teatro, el Vive Latino estaba a todo lo que daba y, según comentarios que he escuchado de amigos que fueron al evento, me dicen que estuvo de primera y que la lluvia, los truenos y hasta el granizo no movió a ninguno de los asistentes. Este festival se ha caracterizado, de unos años a la fecha, por llevar a personas que no tienen nada que ver con el rock, pero que se han identificado con la gente de una manera única, como lo hizo Laura León, quien fue invitada por el DJ Silverio. La gente casi se volvía loca cuando vio salir al escenario a la Tesorito, y es que ella es un amor, no finge, así como la vemos en escena, es en persona, y eso es lo que la ha confirmado como la más querida por el público. La vi en una nota en la televisión y me dio mucha alegría verla en este evento de tanta relevancia para la música latina. Otros que dejaron su huella de éxito y calidad fueron Los Tigres del Norte, quienes dejaron atónitos a todos los presentes y volvieron a demostrar por qué han sido los número uno desde hace muchos años. Por ahí leí un tuit de alguien que criticaba la presencia de estos invitados: “Sólo falta que el próximo año inviten a la banda El Recodo”. Pues no es tan mala idea, sería algo buenísimo, ya que ellos forman parte de nuestra música. 

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