Julio Camejo

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Víctor M Tolosa 22/01/2014 00:14
Julio Camejo

Este año se está caracterizando por llevarse a seres muy queridos. Me dio mucha pena saber que el papá de Julio Camejo no quiso lidiar más con el cáncer y decidió cambiarse de dimensión. Sé que Don Antonio, como todos lo llamaban, está ahora mucho mejor y en paz, así como Julio está triste, pero feliz de haber tenido un padre ejemplar y guerrero hasta el final. Abrazo a mi querido Julio Camejo.

Oiga, ¡qué buena estuvo la premiación del Sindicato de Actores de la Pantalla! que, como ya se lo había dicho aquí, se celebró el sábado en Los Ángeles. Me quedé extrañado pero lleno de gusto porque aquí sí le dieron su galardón a Modern Family, mientras que  en los Globos de Oro hace un buen rato que no les dan ni el aire, quién sabe cuáles serán los motivos, pero lo que sí sé es que el programa sigue dando mucho de qué hablar, ha sido ejemplo de nuevas series y, lo mejor, ha roto récords de audiencia, no sólo en la Unión Americana, sino en toda América Latina. Dicen algunos críticos y expertos en esto de los premios en Estados Unidos que estas premiaciones sirven como base para muchas decisiones del Oscar, aunque aún faltan los BAFTA. Lo único  que quiero es que Alfonso Cuarón suba por su estatuilla dorada, con eso seré muy feliz y estoy seguro de que así sucederá, ya lo verán.

En casi cinco horas metido dentro de un avión, o se pone uno a escribir o a ver películas, y esta tecnología que existe en las latas aéreas es magnífica, porque seleccionar la película que usted desee no tiene precio. Ahora que viajé a Nueva York, que me echo la película El mayordomo. ¡Qué buena película! Más por las actuaciones magníficas de Forest Whitaker y Oprah Winfrey, que están que ni mandados a hacer. Es la historia del mayordomo Cecil Gaines, quien sirvió a la Casa Blanca alrededor de 30 años, ocho presidentes, desde Harry Truman hasta Ronald Reagan, año en que se jubiló. Una muy buena película que narra el racismo, la diferencia de clases, las ganas de superación y la relación de una familia, en pleno apogeo del Ku Klux Klan. Después de ver esta belleza de película, me aventé la de Nosotros los Nobles. Me iba muriendo de la risa, ¡qué cinta!, llena de infinidad de mensajes y de mucha comedia. De regreso, vi la película de Los descendientes, con George Clooney, en donde se narra una historia de amor e infidelidad, fuerte, pegadora y, de repente, sí te saca una lagrimita. Y una película que siempre me quedé con ganas de ver y que me la encontré en la selección del avión es  No, con Gael García Bernal, quien interpreta a un publicista exiliado que llega a Chile a participar en la campaña del plebiscito de 1988, en la que se buscaba y se logró sacar a Pinochet. ¡Qué buena película, qué buen reparto, qué buena trama! Me dejó muy buen sabor de boca, es lo bueno de los vuelos largos, que uno no se aburre gracias a las películas que uno puede seleccionar a sus anchas. Me quedé con ganas de ver otras, pero ya será en mi próximo viaje.

Me platicaban que a partir de mañana se presentará en una casona de la colonia Santa María la Ribera algo totalmente nuevo en México. Se trata de un lugar en el que podremos ir de cuarto en cuarto y de un drama a otro en micro obras de 15 minutos: 15 espectadores en 15 metros cuadrados y seis funciones. Es emocionante esta nueva aventura teatral en nuestro país que podremos disfrutar durante cinco semanas. Déjeme decirle que esta forma de hacer teatro es algo único, por la intimidad que existe entre actor y público. Esta idea nació en España debido a la crisis laboral que experimentaban actores y directores teatrales y, para deleite nuestro, a partir de mañana podremos vivirla aquí en México.  Nos leemos el próximo viernes y nos escuchamos diariamente en: www.onceonceradio.com.

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