Que Dios nos agarre consultados

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Vianey Esquinca 24/08/2014 00:30
Que Dios nos agarre consultados

Cuando el 14 de marzo de este año fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley federal de Consulta Popular, se estableció la regulación de esta forma de participación ciudadana. Por supuesto no todos quedaron satisfechos, porque se dispuso que fueran sujetos a consulta popular temas de trascendencia nacional, siempre y cuando no tocaran asuntos relacionados a cambios constitucionales. De cualquier forma, se le dio más certeza jurídica a este ejercicio.

Esa ley fue la semilla de una tendencia que ha marcado la vida nacional. Una hasta ahora desconocida, se trata de la consultitis una especie de enfermedad político-electoral que sirve para confundir al enemigo al tratar de hacer pasar a la consulta como un ejercicio democrático y no en lo que la han convertido los partidos políticos, en uno demagógico.

La también conocida como consultomanía es algo así como una consulta ciudadana creada en una comisión especial de la Cámara de Diputados, completamente distorsionada y sin utilidad alguna; retorciendo el espíritu y esencia de este ejercicio participativo.

El PRD fue el primero en alzar la mano para llevar a consulta popular la Reforma Energética. Muchos expertos han señalado que esta pretensión no va a pasar por el famoso candado de no abordar lo que requiera cambios constitucionales. Sin embargo, hay que reconocerle al partido de la Revolución Democrática su entusiasmo en el planteamiento. Apostaron toda su estrategia y su oposición a la reforma a esta consulta.

Pero entonces llegó Gustavo Madero con la peregrina propuesta de consultarle a la gente si querían que se aumentara el salario mínimo, y aunque parecía que después de esto no habría ninguna ocurrencia que le ganara, llegó César Camacho con el tema de eliminar a 132 legisladores plurimoninales. Sabiendo que al igual que la consulta del PRD, muy probablemente no pasaría, y que cuando se discutió la Reforma Electoral —que era cuando podrían realmente hacer este cambio—, el PRI no dijo ni pío.

Aprovechando esta recién adquirida pasión por la consulta, y aprovechando que el PT, Nueva Alianza, PVEM o hasta los nuevos institutos políticos no han hecho su propuesta de consulta, la Inmaculada les propone algunas preguntas que seguramente la gente contestaría positivamente, llevando así agua a su molino.

Esos cuestionamientos podrían ser: ¿quiere que se elimine el fuero de los legisladores federales y locales, y de todos los funcionarios públicos para que enfrenten la ley cuando cometan un delito como cualquier otro ciudadano? ¿Está de acuerdo que a los legisladores zánganos que no suben a tribuna ni proponen ninguna iniciativa durante su periodo, y que sólo van a calentar su curul sean dados de baja? ¿Usted apoyaría que los legisladores tengan —al igual que cualquier ciudadano— requisitos mínimos de preparación para ser elegidos, y no sólo que —como marca la ley— sean mexicanos y tengan una edad determinada?

¿Usted aprobaría que a las tres faltas injustificadas  —como cualquier mortal— los diputados y senadores sean despedidos? ¿Usted apoya que los partidos políticos y el Congreso rindan cuenta de absolutamente todos los recursos públicos que reciban, y publiquen estos gastos mensualmente en una página de internet de transparencia? ¿Considera que, de igual manera, los sindicatos rindan cuentas de los recursos que reciben? ¿Deberían ser los maestros aviadores, los comisionados y los fantasmas removidos de la nómina de la Secretaría de Educación Pública?

Otras preguntas más del estilo del PAN podrían ser: ¿usted quisiera poder salir a la calle libremente y sin miedo a que sea asaltado? ¿Apoyaría que los trámites del gobierno fueron más ágiles y sencillos? ¿Está de acuerdo con que se elimine la corrupción del gobierno? ¿Le gustaría respirar un aire sin contaminación? ¿Estaría de acuerdo con que se sancionara con mayor rigor a las empresas que contaminan?

Apenas inicia la batalle electoral y ya se está viendo de lo que son capaces de los partidos políticos: cuando no están manoseando bailarinas exóticas, se la pasan manoseando consultas populares.

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