Piden PAN… no les dan

Los llamados a la unidad y civilidad en la contienda, fueron llamados a misa por Cecilia Romero, la presidenta del PAN.

COMPARTIR 
Vianey Esquinca 18/05/2014 00:56
Piden PAN…  no les dan

Hoy  se llevará a cabo la elección para dirigente nacional del Partido Acción Nacional. Este evento se parece un poco a la final de León y Pachuca porque al final todo va a quedar en familia, sólo que en Acción Nacional los contendientes son como Caín y Abel.

La campaña estuvo tan divertida y emocionante como un documental de la reproducción del caracol; literalmente fue PAN con lo mismo: acusaciones, denuncias y denostaciones.

Los llamados a la unidad y civilidad en la contienda, fueron llamados a misa por Cecilia Romero, la presidenta del PAN durante tres meses, se la pasó viviendo un mundo de caramelo, señalando que la elección interna no estaba provocando retrasos en la discusión de las reformas en el Congreso o que confiaba en la madurez de los candidatos Ernesto Cordero y Gustavo Madero. #Ternurita.

Casi casi para Romero, la elección era como un juego de niños, y tal vez tenga razón, por eso los panistas se dedicaron a cantar: “Aserrín, aserrán los maderos de San Juan piden PAN, no les dan, porque Cordero quiere su hueso”.

Lo interesante es que ganar la dirigencia del PAN es como la catafixia de Chabelo, sólo que sin premios buenos, es un “todos pierden” en la pirinola. El próximo líder del blanquiazul tendrá que enfrentar un partido que no se ha sobrepuesto de la derrota en las elecciones presidenciales, dividido y minimizado, con tantos militantes como un partido satélite. Acusado de corrupción y sin autocrítica. 

Además, ambos candidatos tuvieron errores a lo largo de su campaña. Para iniciar, el debate se convirtió en una pelea de machetes y de lodo donde sacaron las uñas, pero el herido fue el propio partido.  Los dos lograron que sus diferencias llegaran hasta el Congreso y detuvieron debates fundamentales debido a conflictos internos, lo que demuestra que el enemigo está en casa y que ni entre ellos se pueden poner de acuerdo en beneficio del país. Luego Ernesto Cordero desesperado logró muy tarde el apoyo público de Margarita Zavala —aunque tal vez el error habría que marcárselo a ella por no mantener una posición neutral—. Y es que con el compañero de fórmula que se cargaba (Juan Manuel Oliva) tenía que haber metido a la exprimera dama desde un principio, y no sólo a ella, si no a Salma Hayek, Julia Orayén —la edecán del debate presidencial del 2012— y de paso resucitar a la Madre Teresa de Calcuta para poder conseguir revertir las tendencias.

También difundió, a través de su equipo de campaña, un video donde acusaba a Madero de ser candidato del PRI. Pero el que parecía que tenía al PRI en la cabeza era él y en un evento de campaña en Yucatán dijo a los cuatro vientos que él quería ser el dirigente nacional del tricolor (César Camacho puso sus barbas a remojar).

Otro error fue asumir el síndrome lopezobradorsista de impugnar la elección antes de que se llevara a cabo. No mostró sensibilidad cuando Madero quien “ya se vio” repitiendo en el cargo, le pidió, suplicó, rogó a Cordero que por favor respetara los resultados electorales. El exsecretario de Desarrollo Social lo castigo con el látigo de su desprecio.

Por su parte el chihuahuense Gustavo Madero no se quedó atrás, y haciéndose el chistoso se fue a comer unos tacos de Cordero, lo cual fue rudeza innecesaria. Tal vez unos tacos de sesos le habrían caído mejor.

También fue tan evidente el apoyo que recibió de algunos gobernadores que le dio herramientas a su contrincante para reclamar mano sucia. Tampoco fue transparente al dar a conocer a tiempo la operación quirúrgica a la que fue sometido. Tuvo que “adelantársele” Cordero para entonces informar sobre su intervención.

Finalmente no se aguantó las ganas de ser triunfalista, lo cual obviamente provocó al discípulo de Felipe Calderón porque le echó en cara que sería algo así como el eterno perdedor y eso si calienta a cualquiera. Algo es seguro, la elección interna del PAN ya tiene un ganador… o más bien dos: PRI y PRD que sólo miran y se frotan las manos cuando sus vecinos de enfrente se están destrozando. Entonces aprovechan para decirle a los militantes panistas: “A falta de PAN… tortillas”.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red