Y cuando despertó... el Congreso seguía ahí

La culpa de que la discusión y la aprobación de la ley de telecomunicaciones se fuera hasta junio recayó en el partido Acción Nacional.

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Vianey Esquinca 27/04/2014 01:18
Y cuando despertó... el Congreso seguía ahí

Cuando todas las señales de que el fin del mundo estaba cerca se hacían presentes —temblores, granizadas, la muerte de Gabriel García Márquez y ¡Cruz Azul campeón!— y los mexicanos se disponían a arrepentirse de sus pecados, llegó la Cámara de Senadores para tranquilizar a la población.

Si el Congreso hubiera sacado las leyes secundarias de las reformas que fueron aprobadas con bombo y platillo: la político-electoral, la de telecomunicaciones y la energética, en el actual periodo ordinario de sesiones, entonces sí, lo que seguía era que lloviera fuego y se abriera el mar, pero eso no sucedió.

El Congreso se mantuvo fiel a su costumbre de ser rehén de los partidos políticos. Aunque había algunos ingenuos que pronosticaban que al menos la político-electoral y la de telecomunicaciones serían aprobadas antes del 30 de abril, los políticos demostraron que sus prioridades y sus tiempos son parte de una dimensión desconocida.

En esta ocasión, la culpa de que la discusión y la aprobación de la ley de telecomunicaciones se fuera hasta junio recayó en el partido Acción Nacional, y el papel principal de este nuevo capítulo de la novela “La ley que no aprobé” se lo llevó el senador JavierChivalocaLozano, a quien sus compañeros de partido y legisladores de otros partidos lo acusaron de todo: de hacer suya la iniciativa presidencial, de ser personero de Ernesto Cordero, de querer dar un albazo y un madruguete y de ser un “chivaloca”, como lo bautizó el diputado panista  Luis Alberto Villarreal.

Otro que sacó las uñas fue Miguel Barbosa, coordinador del PRD en el Senado, quien aseguró que Silvano Aureoles, compañero de partido y coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, y Villarreal son los mandaderos del diputado priista Manlio Fabio Beltrones.

Sin embargo, en el fondo, el acelere de Lozano y los pleitos de cuarta de los otros legisladores fueron más un pretexto que utilizaron tanto el PAN como el PRD para detener la discusión. A Acción Nacional se le cocían las habas por dedicarse a algo más “prioritario e interesante”: su elección interna, la cual se llevará a cabo (finalmente) en mayo. Aprobar leyes tan importantes como la de telecomunicaciones o la energética no sólo los distraía, sino que le daría o restaría puntos a cualquiera de los dos candidatos: Gustavo Madero o Ernesto Cordero.

El PRD, por su parte, necesitaba ganar tiempo, dicen las malas lenguas que por instrucciones de Carlos Slim, para tratar de cambiar el dictamen de la ley telecom. El PRI, por su parte, sólo le quedó aceptar las condiciones de estos partidos, aunque su líder, César Camacho, diga que no será rehén de ningún partido de oposición en la negociación y puesta en marcha de las reformas. Noooooo, para nada ¿quién está pensando eso?

Pero que postergaran esta ley no fue la única muestra de dónde está la cabeza de los legisladores. La diputada federal del PRD Alliet Mariana Bautista Bravo propuso, desde su curul, que se le diera al equipo Cruz Azul la Medalla al mérito cooperativista y la economía social “Guillermo Álvarez Cuevas” porque, según ella, ese club “representa y es un reflejo del trabajo profesional que una sociedad cooperativa de producción realiza todos los días”, #ternurita.

Para ella, que la máquina celeste ganara el título de la Concachampions era suficiente motivo para pedir el uso de la palabra y llevar al recinto parlamentario su singular propuesta. Los abucheos no se hicieron esperar.

Otra de quien no se sabe muy bien dónde tiene la cabeza fue la diputada local del PRD en el Congreso chiapaneco Hortencia Zúñiga Torres, quien señaló que a ella le gustaban sobre todo los libros de motivación del autor Gabriel García Márquez, e incluso dio a conocer los dos que le habían marcado la vida: Juventud en éxtasis y Volar sobre el pantano. Brillante congresista.

Así pues, tal vez sea el momento de aprovechar que Juan Pablo II será canonizado para ser los primeros en mandarle la lista de peticiones, la primera podría ser que el Congreso ahora no vaya a utilizar como pretexto el Mundial para retrasar la aprobación de las leyes secundarias.

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