No tiene la culpa el indio, sino el trasfondo político

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Vianey Esquinca 23/03/2014 00:21
No tiene la culpa  el indio, sino el trasfondo político

En la política mexicana, la frase más usada, la que se usa en caso de emergencia y como medida desesperada, es: “Tiene sesgo/trasfondo/tinte político”. Esas palabras son más poderosas que un amparo o un hechizo, porque son capaces de inmovilizar a cualquier autoridad o, al menos, sembrar la duda en la opinión pública.

Lamentablemente, no cualquiera puede ocupar la frase, si alguien es despedido de su trabajo o es cachado poniéndole el cuerno a su pareja, no puede argumentar sesgo político en las acusaciones. Solamente los funcionarios, legisladores, representantes de un partido o sus familiares —así sea en noveno grado— pueden hacer uso de tan socorrida técnica.

La frase es además multiusos y no sólo se ocupa para ganar tiempo o ponerse una capa de protección contra la justicia y el descrédito, también puede usarse como presunta culpable. No es la corrupción, la negligencia, el tráfico de influencias o la omisión los responsables de lo malo que sucede, no son los cárteles del crimen organizado los que asuelan al país, no, el verdadero y único culpable es el ente maligno que emerge en cada escándalo: el trasfondo político.

Una muestra del uso magistral que se puede dar a esta infalible frase la dio el consorcio de empresas constructoras de la Línea 12 del Metro, formado por ICA, Alstom y Grupo Carso. Resulta que para el presidente del consejo de ICA, Bernardo Quintana, el hecho de haber parado las 11 estaciones del Metro tiene un trasfondo político, producto del cambio de gobierno. Además de buscar crear un espectáculo, porque seguramente los habitantes del Distrito Federal estaban muy aburridos.

No importa cuántos especialistas nacionales e internacionales o certificaciones hayan señalado que el tramo de 11 estaciones representaba un riesgo para los usuarios. Tampoco es relevante la opinión de miles de ciudadanos que atestiguaban cómo el Metro tenía una inusual vibración. Menos que la obra se haya entregado con miles de errores y fallas, a pesar de haber costado seis mil millones de pesos más de lo que originalmente fue presupuestado. ICA, Alstom y Carso —empresas que ni siquiera tuvieran que licitar, pues el exjefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, les adjudicó la obra— ya encontraron al único culpable: el tinte político.

Éste es también la herramienta más utilizada en los casos de investigaciones judiciales. No es relevante que los líderes de las autodefensas tengan expedientes más abultados que el diccionario de la Real Academia, donde se les acusan de varios delitos, tampoco que antes de pactar con el gobierno federal, hayan cometido atrocidades; lo importante es que la captura de Hipólito Mora, acusado de doble asesinato, tiene una clara orientación política, lo que le debería dar inmunidad y libertad.

Oceanografía es otro caso con “tendencia política”, según los panistas y el expresidente Vicente Fox. El fraude millonario, las irregularidades en la asignación de contratos o adeudos con el Infonavit y el IMSS pasan a un terreno secundario ante la aparición del sesgo político.

Incluso hay políticos que se han profesionalizado en el uso de tan singular recurso. Al exgobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, le encantar recurrir a él.  Ahora que detuvieron a su exsecretario de Finanzas, Humberto Suárez López, acusado de peculado, dijo: “Quisiera pensar que no hay tintes políticos, porque si es así y no lo sustentan firmemente, se les va a revertir”. Cuando a su medio hermano, Julio César Godoy Toscano, lo acusaron de delitos contra la salud y delincuencia organizada, también habló de una inusual persecución política.

El problema es que la burra no era arisca, la hicieron, pues en el país se ha aplicado una justicia política y no legal. Aunque en la mayoría de los casos no ha sido “agarrando” a los culpables, al contrario, se ha decidido por no ejercer acción legal para evitar que caiga en la autoridad en turno la sospecha de que actuó bajo el influjo del tinte político.

 

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