El piojo y la pulga se van a casar

El PAN y el PRI dieron el sí a la reforma constitucional que permitirá abiertamente la participación privada en sectores energéticos.

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Vianey Esquinca 15/12/2013 00:13
El piojo y la pulga se van a casar

Finalmente se aprobó en el Congreso la Reforma Energética. El debate acalorado que se llevó a cabo en las Cámaras de Senadores y Diputados fue complejo, sólo para iniciados. Para la gente de a pie, la común y corriente la discusión se centró en si habría o no privatización. Por un lado se decía que se estaba entregando la patria a los extranjeros y por otro que habría más empleo y las inversiones vendrían en cascada. Uno de los lados aseguraba que hasta el aumento en el boleto del Metro era consecuencia de la Reforma Energética y el otro que el gas y la luz serían más baratos. Confusión y mensajes encontrados fue lo que caracterizo esta discusión.

Pero lo que la gente sí pudo observar fue lo que la llamada madre de todas las reformas se llevó y también lo que dejó de herencia al país: 1. Un matrimonio nuevo. Al más puro estilo de: “El piojo y la pulga se van a casar y no se han casado por falta del PAN”. En esta reforma unieron sus cuerpos… legislativos los partidos Acción Nacional y el Revolucionario Institucional y dieron el sí a la reforma constitucional que permitirá abiertamente la participación privada en sectores energéticos como petróleo y electricidad. No fue fácil, el PRI tuvo que ceder a los caprichos del PAN, pero al final del día pudieron ponerse de acuerdo en el color de las cortinas y hasta engendraron un hijo que todavía no se sabe, ni se sabrá en el corto tiempo, que tan feo saldrá.

Pero además, ese matrimonio dejó un corazón roto en el camino: el del PRD con quien el PRI tuvo un romance pasajero durante la discusión y aprobación de la Reforma Hacendaria. Con ello se demuestra que no hay amor eterno y que un barril de petróleo es capaz de dividir a cualquier pareja de enamorados.

2. La Cámara de Diputados demostró que puede ser un recinto multiusos. Puede contratarse como arena de lucha libre y llevar a cabo combates como el que protagonizaron la perredista Karen Quiroga y la diputada del PRI Landy Berzunza quien incluso sufrió daño en la córnea del ojo izquierdo. También siempre podrá ser escenario de torneos de gotcha. Los legisladores perredistas se harían cargo de poner las barricadas y los obstáculos para asegurar un escenario lleno de emoción y peligro. Si con eso no es suficiente, nada es más redituable que un tabledance. El diputado del PRD Antonio García Conejo sería el encargado de amenizar las noches locas haciendo streaptease al ritmo de la canción: “Za, za, za, al curul que más aplauda le mando le mando le mando al dipu”.

3. El Congreso puede ser una sucursal de la Real Academia Española presidida por la senadora del partido Movimiento Ciudadano, Layda Sansores, quien en un despliegue de elocuencia, elegancia y serenidad dijo poéticamente a sus compañeros legisladores: “Privaticen los sueños, privaticen la ley, privaticen la justicia, pero si quieren realmente que haya una privatización a fondo, vayan y privaticen a la puta madre que les parió”. Sublime.

4. Los legisladores de los congresos estatales de Chiapas, Campeche, Baja California Sur, Coahuila, Sonora, Veracruz, Querétaro, Estado de México, Hidalgo, Durango y Jalisco son genios y en tan sólo unas horas pueden leer, analizar, debatir y aprobar una reforma tan compleja como la energética. Eso sí, son talentos y no pedazos, las agencias de inteligencia de todo el mundo, sorprendidos por la capacidad de los diputados ya están pensando reclutarlos.

5. Andrés Manuel López Obrador sí es el Mesías… al menos para los integrantes de Morena. Su presencia y guía es vital para el Movimiento Regeneración Nacional. Sin su latido, la Morena se pierde. Al menos en este caso no aplicó el: “De tal palo tal astilla” y a Andresito le falta un gran recorrido para encabezar el movimiento de su apá.

Esas discusiones de “gran calado” son parte de los aprendizajes que esta discusión de la Reforma Energética heredó al país. El impacto real y los beneficios o las contraindicaciones se verán en los siguientes años, dos señalan unos, cinco otros. Las letras chiquitas, esas donde se encierra el diablo, todavía están por discutirse por lo que el show legislativo todavía no termina.

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