Participación política de las mujeres indígenas

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SUMA 14/05/2013 00:30
Participación política de las mujeres indígenas

Guadalupe Martínez Pérez*

De lo personal a lo político

Conocer las motivaciones personales de las mujeres indígenas para involucrarse en el campo de la participación política es, sin duda, escuchar muchas voces, diversas formas de pensar que parten de la pobreza, la marginación, la injusticia, la discriminación y el racismo y que las lleva a intentar hacer un cambio radical en sus vidas para comenzar el debate por sus derechos, mismo que comienza desde el ámbito familiar, comunitario, seguido por regional y nacional.

Es recordar la Ley Revolucionaria de las Mujeres Indígenas realizada en Chiapas hace ya casi 20 años, donde se abordaron diez puntos para la reivindicación de estos derechos en dicha entidad, pero igualmente válidos en todo el país. Algunos tan elementales como señalar que las mujeres tienen derecho a decidir con quién quieren casarse y cuántos hijos tener, es decir, el derecho a mandar sobre sus cuerpos. Y es aquí donde comienza toda una lucha, porque decir que se tiene derecho sobre el propio cuerpo y también que se lucha por que en cada uno de estos cuerpos se pueda pensar libremente, desde una perspectiva de mujer indígena, no es tarea fácil; se requiere de mucha voluntad y tenacidad para poder hacerlo y significa también retar lo establecido en la comunidad y fuera de ella.

La participación política de las mujeres indígenas

Garantizar los derechos de las mujeres indígenas implica solventar una serie de desafíos, cuyos ejes centrales se fincan en las luchas que representan la prioridad de los pueblos indígenas: tierra y territorio, recursos naturales, diversidad cultural, justicia económica y reconocimiento de sistemas normativos de cada pueblo originario. A la vez reivindica cuestiones especificas como salud, alimentación, educación, trabajo, lucha contra la violencia y el derecho a una vida digna, que constituyen una serie de demandas encarnadas en sus discursos y declaraciones que han quedado plasmados en diferentes encuentros nacionales e internacionales, como la Plataforma de Acción de Beijing de 1995,  donde fue creado el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) para que pudieran participar mujeres indígenas y tener voz. De estas redes está la participación de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (Conami), que a su vez está adscrita al Enlace Continental de Mujeres Indígenas y la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, que hasta el momento han compartido en su agenda de derechos económicos, sociales y políticos y que este último es un arduo trabajo dentro y fuera de sus comunidades.

¿Y qué hay para todas esas mujeres en materia de derechos políticos dentro del sistema político mexicano? Esta pregunta se la hacen permanentemente las mujeres indígenas en sus diferentes encuentros, sin encontrar respuesta en este Estado “democrático” del que se supone son ciudadanas. En la práctica política, sus derechos no existen, las mujeres indígenas son invisibles y están escasamente representadas en los diferentes espacios comunitarios y niveles de gobierno; ellas avanzan lentamente en el logro del poder político y legislativo.

La participación política de las mujeres indígenas es un pendiente, ya que mientras no exista la participación efectiva de las mujeres, no se podrá hablar de desarrollo y democracia en este país.

                *Comisión de la Alianza de Mujeres Indígenas
                de Centroamérica y México

                oceloxochitl@hotmail.com

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