Estimados diputados panistas

Mi conclusión es que no se arrojó ninguna luz nueva.

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Ricardo Pascoe Pierce 22/08/2014 00:00
Estimados diputados panistas

Algunos medios locales consignaron la realización de un foro organizado por ustedes, los diputados locales del PAN en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, sobre la propuesta del Gobierno del Distrito Federal de promulgar unas normas, la 30 y 31, además de la cancelación de otra, la 26. Cuando me enteré del evento, me dio gusto. Por fin, pensé, un partido de oposición en la ciudad va a poner en claro lo que puede significar, para el futuro de la ciudad, la propuesta del GDF. Desde hace tiempo, un creciente y vigoroso movimiento ciudadano venía alertando a los habitantes de la ciudad sobre los peligros que entraña la posible aprobación de las normas 30 y 31 por parte de la ALDF, alzando, además, la victoria obtenida al gobierno local cuando éste dejó sin efecto la norma 26. Fueron las organizaciones vecinales, desde todos los rincones de la ciudad, quienes alzaron la voz en contra de las agresiones urbanas que representó, en su momento, tanto el Bando Dos, como la Norma 26.

El gobierno de la ciudad tuvo que reaccionar ante las acciones realizadas por estas organizaciones, tanto a nivel jurídico como en acciones directas, desde 2004. Este movimiento no empezó ayer. Preciso es reconocer quiénes empezaron el movimiento y quiénes hoy continúan con las mejores tradiciones de la resistencia civil organizada. No se ha visto un movimiento ciudadano tan amplio en la ciudad desde los sismos de aquel fatídico 19 de septiembre de 1985.

Con honestidad hay que reconocer que los partidos llegaron tarde a este proceso. La razón fundamental parecería ser que no pensaron que era sustancial ni atractivo abordar los temas de “desarrollo urbano”. El gobierno local tampoco quiso que se convirtiera en un tema de atracción. Siempre coloca sus programas sociales como un escudo protector, y políticamente correcto,  para ocultar los proyectos urbanos agresivos que impulsa detrás de los bastidores. Revisando las publicaciones del GDF, desde sus diversas dependencias, incluyendo la Escuela de la Administración Pública local, hablan de todos los temas imaginables, incluso los internacionales, pero evaden hablar del desarrollo urbano. Curioso olvido.

El movimiento ciudadano opuesto a la aprobación de las normas 30 y 31 parte de consideraciones seminales. En primer lugar, demuestra que, de aprobarse, se tiraría al basurero de la historia toda la planificación urbana hecha a través de los años en los Planes Delegacionales y Planes Parciales, incluyendo el Programa General de Desarrollo Urbano del DF y la Ley de Desarrollo Urbano del DF. Para su correcta implementación, las normas requieren tabla rasa en materia de planeación urbana.  En segundo lugar, observa que el modelo propuesto exige libertad para cambiar, sin restricción alguna, a los usos de suelo en las colonias enumeradas en los anexos de las normas. Así se garantiza el libre juego de las fuerzas del mercado en la fijación del valor del suelo, para maximizar las ganancias. En tercer lugar, y partiendo de lo anterior, la realidad es que la Norma 31, que es el verdadero objetivo de las reformas, está dedicada a los desarrolladores cuyo interés no se encuentra en la construcción de vivienda de interés social, sino de interés medio y alto. Quienes construyen vivienda de interés social son los gobiernos, no los privados. Decir otra cosa es demagogia pura. Por último, lo que se busca con las normas es eliminar todo el molesto procedimiento de tener que consultar con los vecinos cada vez que se quiere cambiar usos de suelo, ya sea de un predio o de una zona. Las normas permitirían los cambios en usos de suelo automáticamente y sin consultas.

Después de ver las ponencias presentadas en internet, y escuchar la versión de algunos vecinos que estuvieron presentes en el evento, me quedé con una gran inquietud. Los vecinos sintieron que era un evento para justificar la gama de opiniones en torno a las normas, a favor y en contra, pero especialmente a favor. Los funcionarios y técnicos a favor, algunos exfuncionarios y vecinos en contra. Después de escuchar las ponencias en internet, mi conclusión es que no se arrojó ninguna luz nueva. Pero más que nada lamenté la postura ambigua y vacilante de los diputados del PAN ante semejante encrucijada. El escuchar todas las posiciones no excluye la responsabilidad de tomar una posición definida. Era el momento para asumir una postura categórica y tajante sobre el problema.  Era el momento de decir ¡no! a las normas. Y el PAN calló.

                Twitter:@rpascoep

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