¿Túneles particulares en el DF?

No sabemos cómo gasta el GDF lo que recibe por autorizar deprimidos.

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Ricardo Pascoe Pierce 18/08/2014 00:00
¿Túneles particulares en el DF?

Hace pocas semanas, hubo connato de un nuevo conflicto en torno al edificio construyéndose en Pedregal 24, colonia Molino del Rey. Se exhibió un documento firmado por la delegación Miguel Hidalgo y la Coordinadora del Comité Ciudadano otorgando su beneplácito a la excavación de un túnel desde el Periférico (a la altura del Monumento a Petróleos) que daría entrada y salida directamente al estacionamiento del edificio, mismo que ha sido construido amparado por un mandato judicial. Rápidamente se aplacó el conflicto alegando, por parte del GDF, de que no había ningún estudio sobre el particular y que, antes que cualquiera otra cosa, ese estudio tendría que hacerse. Hasta el momento no se ha sabido más del tema. Sin embargo, en otro caso sí se tenía el estudio y sí fue autorizada la excavación de un túnel con fines estrictamente privados, pues servirá al mismo propósito que el túnel planteado para Pedregal 24. Me refiero a la Torre Bancomer que se ubica en Paseo de la Reforma 506, esquina con Lieja y avenida Chapultepec, con una altura de 235 metros, o 60 pisos. Será, temporalmente, el rascacielos más alto de la ciudad, hasta que terminen por construir la Torre Reforma (244m) y Mitikah (267m), este último ubicado en la colonia Xoco, delegación Benito Juárez. Sobre este proyecto, originalmente denominado “Ciudad Progresiva”, escribiremos próximamente.

Bancomer le presentó al gobierno de la ciudad un proyecto, en agosto de 2013, consistente en la “construcción de dos túneles sobre calle Lieja, entre su intersección con el deprimido de avenida Chapultepec y la intersección con el deprimido de calle Lieja; y modificación y adecuación del deprimido existente sobre calle Lieja y avenida Chapultepec”, el cual consiste en la construcción, operación y mantenimiento de dos túneles subterráneos para dar servicio de salida vehicular al estacionamiento ubicado en el sótano dos de la Torre Bancomer. Un mes después, Bancomer ya tenía la autorización condicionada de sus túneles.

Para la operación de los túneles, a Bancomer se le otorgó un Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) en julio de 2013 (es decir, antes de contar con la autorización técnica, constructiva y medioambiental final de la obra), en los siguientes términos: “El PATR a Título Oneroso de fecha 15 de julio de 2013, celebrado por la Oficialía Mayor del Gobierno del Distrito Federal por conducto de la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario y la Empresa, para el uso y aprovechamiento de: …2221.03 metros cuadrados de terreno, ubicado en la parte inferior de la lateral de la calle Lieja entre su intersección con el deprimido de la avenida Chapultepec y la intersección con el deprimido de la calle Lieja… con la finalidad de construir dos túneles subterráneos, para dar servicio de salida vehicular al estacionamiento de la Torre BBVA Bancomer…”. El GDF recibirá, como contraprestación por el otorgamiento del PATR, la suma aproximada de 300 mil pesos mensuales.

El aspecto más preocupante para la ciudadanía, a la hora de conocer estos proyectos, es la profundidad y seriedad de los estudios realizados por parte de la autoridad en materia de subsuelos y riesgos, posibles impactos ambientales, técnicas constructivas para zonas sísmicas, afectación en materia de movilidad de las zonas afectadas, entre otras consideraciones. ¿Cómo creerle a esa misma autoridad que realizó los estudios pertinentes para la Línea 12 del Metro y nos entregó una obra que ponía en riesgo la vida de los usuarios?

En este caso, se cuantifica el impacto ambiental de manera monetaria. En función del número de árboles que serán derribados y áreas verdes afectadas, se llegó a la conclusión de que la empresa debía pagarle a la Tesorería de la ciudad la cantidad de 200 mil 944.82. En este caso, el monto representa lo que se presume es que serán los costos de mitigación del impacto que la obra causará en la zona. Sin embargo, se ha hecho habitual por el gobierno que el dinero pagado por el concepto de mitigaciones casi nunca se aplica a las zonas, sino que se aplica a otros rubros, muchas veces políticos, como campañas electorales, habida cuenta que no existe rendición de cuentas. La fiebre constructiva en la ciudad le ha otorgado grandes cantidades de recursos que no pasan por los mecanismos tradicionales de rendición de cuentas. La lista es vasta de conceptos que pagan derechos sin necesariamente entrar a la rendición de cuentas.

Dos son las preguntas que quedan: ¿por qué no se legisla sobre las obras en el subsuelo? Y ¿qué sucede con los recursos de mitigación que recibe el GDF?

                ricardopascoe@hotmail.com

                Twitter:@rpascoep

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