La economía retrocede y la política enturbia

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Ricardo Pascoe Pierce 09/06/2014 00:00
La economía retrocede y la política enturbia

La decisión del Banco de México de bajar 50 puntos la Tasa de Interés Interbancario, de 3.5% a 3%, tomó por sorpresa a todo mundo. El pronóstico había sido que se mantendría la misma tasa hasta bien entrado 2015 sin modificaciones. ¿Qué fue lo que sucedió que hizo que Banxico tomara una determinación de ese calibre? Lo explicó en su boletín de prensa donde da a conocer sus razones.

“El crecimiento de la economía mundial se moderó… en Estados Unidos, el desempeño de la actividad económica fue más débil de lo que se tenía previsto… en la zona del euro la recuperación se mantiene frágil… en las economías emergentes la actividad económica se mantiene frágil… el bajo ritmo de crecimiento en México persistió durante los primeros tres meses de 2014… el débil desempeño de los componentes del gasto interno, como el consumo y la inversión privada, no ha sido compensado por la mejoría que las exportaciones empezaron a mostrar… todo lo anterior hace pensar que para 2014 el crecimiento económico será menor al esperado hace apenas un par de semanas…”.

Banxico redujo la TII con la intención de que sirviera como estímulo para revertir los efectos de la baja inversión privada y consumo, propiciando, se espera, una mayor actividad económica nacional, en un entorno internacional desfavorable. Las reacciones han sido múltiples e intensas. Desde respetadas opiniones internacionales, como The Economist y The Wall Street Journal, hasta opiniones de corredurías e instituciones financieras nacionales, la apreciación, en general, va en la misma dirección: subyace, como telón de fondo, una incompetente gestión económica del gobierno federal. En primer lugar, no se ha visto el tan anunciado incremento en el gasto público, como lo previó la SHCP. Para observadores nacionales e internacionales, ese gasto es inexistente. Se critica, además, que la Reforma Fiscal debió haber proporcionado recursos para el estímulo económico, pero lo único que ha logrado es quitarles a las familias mexicanas sus recursos, sin generar estímulos a la actividad económica. The Economist ve el lado político de la gestión gubernamental. “Algunos piensan que el dinero está siendo retenido como una forma de condicionar el apoyo de los gobiernos estatales para la Reforma Energética… otros dicen que el gasto está siendo ocultado con el fin de no ofender a los partidos de oposición que se preparan para votar esas reformas…”.

Estando en Portugal, acompañando al presidente Peña en su periplo por ese país, además de el Vaticano y España, el secretario de la SHCP, Luis Videgaray, aplaudió la decisión de Banxico como “oportuna”. Evadió todos los señalamientos sobre las dificultades que enfrenta la economía nacional y sobre los errores de conducción gubernamental en la materia.

Llama la atención el timing del anuncio de Banxico, estando fuera del país tanto el Presidente como el secretario de Hacienda. ¿Será que prefirieron estar lejos de los reflectores locales, ante un anuncio que, quiérase o no, habla de una economía que no crece y sobre la cual existen cada vez más dudas acerca de su viabilidad en el corto y mediano plazo? La situación económica del país es, sin duda alguna, el mayor fracaso de la actual administración, habida cuenta que Peña Nieto vendió exitosamente, durante su campaña, la narrativa de que era hora que regresaran al poder “los que sí saben gobernar”.

El hecho de que la popularidad de Presidente de la República sea la más baja de los últimos seis sexenios, es una advertencia poderosa al PRI. Se vendió la Reforma Energética como la panacea para sus problemas a los desempleados, los subempleados, los de escasos ingresos.  Hoy es evidente que, aun aprobando las leyes secundarias en los meses que le restan al año, su impacto sobre la economía nacional y, por tanto, sobre las familias mexicanas, tardarán varios años en producirse. Es muy posible que sus efectos positivos no se sentirán mayormente en el sexenio actual. De tal manera que el PRI corre el riesgo de haber sido el impulsor de grandes reformas que terminarán obstruyendo sus aspiraciones reeleccionistas. Y las elecciones intermedias de 2015 pudieran ser un primer paso en la dirección del derrumbe priista.

El ambiente político se enturbia por el difícil entorno económico y de seguridad. Ciertamente la nota económica es predominante, pero la crisis de seguridad permanece y va, de estado en estado, reproduciéndose sin tregua. Los monopolios económicos se fortalecen y se extienden, y el Estado mexicano es señaladamente débil ante ellos. La crónica anomia estatal empieza a cobrar una preocupante relevancia frente a tantos poderes fácticos que acosan sin respiro ni descanso a la autoridad.

                ricardopascoe@hotmail.com

                Twitter: @rpascoep

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