Saldos del debate Cordero-Madero

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Ricardo Pascoe Pierce 12/05/2014 00:05
Saldos del debate Cordero-Madero

Antes de escribir esta columna vi de nueva cuenta el debate sostenido entre Ernesto Cordero y Gustavo Madero aquel 29 de abril, pero ahora alejado del mundanal ruido que suscitó, en su momento, el encuentro entre los seguidores de ambos. El tiempo permite poner en perspectiva no sólo lo dicho por los candidatos, sino evaluar lo que podría definirse como el “subtexto” del debate. Esto es, lo que, entre líneas, realmente estaban diciendo ambos, y el mensaje subliminal que querían proyectar.

También revisé los reportajes y comentarios periodísticos sobre el evento, para aquilatar el tipo de cobertura mediática que tuvo. Pude observar que, en términos generales, la prensa no entendió el debate, y creó una narrativa paralela que tenía que ver con lo que le interesaba proyectar, que era que los panistas peleamos por nuestra relación con Peña Nieto. Esa relación sí era un tema del debate, pero de ninguna manera fue lo central.

Cada candidato estableció, en sus primeros comentarios, el tono que le quería imprimir al debate. Cordero habló del gobierno de Felipe Calderón, sus éxitos y lo orgulloso que se siente por haber participado en esa gestión, especialmente en materia económica que él manejó, y deslizó la idea de que Madero se lleva mejor con un gobierno priista que el panista. Madero, por su parte, habló de su ingreso al PAN desde joven y siendo de familia panista, participó en las luchas contra el llamado “fraude patriótico” de 1988, y destacó el acompañamiento a Luis H. Álvarez en su huelga de hambre contra la imposición priista. Planteó que Cordero es panista apenas después de trabajar en el gobierno de Calderón, y reconoció que durante los 12 años de gobierno panista hubo logros, pero que también le fallaron a la gente en muchos aspectos.

Posteriormente, Cordero insistió en que el Pacto por México era un invento negociador de Madero para darle al gobierno priista una consolidación que el mismo Madero le negó a Calderón. Madero, por su parte, insistió en que la disposición negociadora del PAN es una herencia política, incluso desde los tiempos de Luis H. Álvarez cuando se aceptó la negociación con Salinas después de las controvertidas elecciones de 1988, cuyo resultado fue el inicio de la apertura al sistema político.

Cordero reiteró que el Pacto por México representaba la claudicación del PAN ante el PRI, y que era producto de negociaciones oscuras y componendas de la dirección de Madero con Peña Nieto. Estableció que Madero apoyó a Peña de una manera que nunca lo hizo con Calderón. Madero respondió que la gran negociación secreta del PAN con el PRI fue el acuerdo de Calderón con Peña Nieto para que el  PAN no se aliara con el PRD en el Estado de México, acuerdo dado a conocer públicamente y que despertó gran irritación en las filas panistas.

Estas líneas discursivas en el debate demuestran que el interés de ambos era confirmar una postura distinta ante el gobierno de Calderón, como punto de inflexión central de sus diferencias. En efecto, el panismo nacional se encuentra dividido en torno a la evaluación que se hace del gobierno calderonista. Mientras que para Cordero fue genial,  para Madero contenía demasiados claroscuros. No hablaron del crimen organizado, pero mientras Cordero enfatizaba la buena gestión económica de Calderón, Madero enfatizó que Calderón impuso sus condiciones al partido (el acuerdo secreto con el PRI y la imposición de dirigentes) y, por ende, debilitó objetivamente al PAN. Implícitamente debatían acerca del responsable de la derrota de 2012: ¿Calderón, la candidata o el partido, encabezado por Madero?

Las menciones a Luis H. Álvarez eran significativas, por ser figura emblemática… y por apoyar a Cordero. Al mencionarlo, la intención de Madero era, obviamente, manifestar que esa rama del PAN no está ajena a negociaciones con el PRI, incluso en condiciones más desventajosas. En realidad, el PAN se escucha falso debatiendo si negociar o no con un gobierno, cuando ha sido uno de los instrumentos de lucha del partido desde siempre: firmeza en las demandas, apertura a la negociación.

Como saldo, la elección se resolverá, en una medida importante, entre los que coinciden con la evaluación optimista de Cordero sobre el gobierno de Calderón, y los que atemperan su visión sobre ese gobierno con el análisis de Madero. Porque de cada visión salen a relucir las tareas del futuro para el PAN.

Por mi lado, y como consejo a los panistas que aún no deciden su voto, puedo decir que el próximo 18 de mayo votaré por Gustavo Madero, por ser la visión más equilibrada y útil al PAN.

                ricardopascoe@hotmail.com

                Twitter:@rpascoep

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