La izquierda: ¿por qué ser el tonto útil?

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Ricardo Pascoe Pierce 11/04/2014 00:00
La izquierda: ¿por qué ser el tonto útil?

En México hay diversas izquierdas. Por supuesto, tenemos a la izquierda partidista-PRD, Morena, PT y Movimiento Ciudadano. Aparte, hay una izquierda social: en los medios de comunicación, a la cabeza de movimientos sociales reivindicatorios (vivienda, tierras, comuneros, ejidatarios) y entre la intelectualidad. Y hay personas destacadas que, en lo individual, se identifican con esa corriente de pensamiento.

Este brevísimo retrato sirve para coaligar la sorpresa que causa el hecho de que una parte tan amplia de la izquierda mexicana se ha adscrito, conscientemente o no, a la causa de Telmex-Telcel, en la discusión sobre la ley secundaria de telecomunicaciones. El monopolio en telecomunicaciones en nuestro país le ha permitido al Grupo Carso consolidarse, mundialmente, como cabeza de una de las fortunas más grandes del planeta, y, de lejos, la más grande de México. Un dato refleja la desmesura: mientras Telmex-Telcel es un negocio de 45 mmd al año, las televisoras lo son al ritmo de 4.5 mmd anuales. Diez veces mayor el negocio de telecomunicaciones. Lo cual, por cierto, no exime a Televisa de sus pecados, pasados y presentes ni que es correcto declararlo “predominante” en su sector y, por tanto, sujeto a lo que diga la ley.

El monopolio de las telecomunicaciones le ha permitido a Carso ingresar a todos los grandes negocios de México y ser “predominante” (palabra favorita hoy): la banca, energéticos, comercio, mercado bursátil, construcción, mercado inmobiliario, seguros, gastronomía, transportes, además de su hegemonía en telefonía fija y celular, internet y, ahora, televisión, por lo pronto en cable vía Dish, además de radiofonía.

¿Es sano para la economía mexicana tener un monopolio privado más poderoso que el mismo gobierno federal? Forbes indica que Slim es más poderoso e influyente que el presidente Peña Nieto. La respuesta descansa en los libros de economía política que la izquierda solía leer que daban cuenta de las razones por las que México, como el resto de América Latina, no salía del subdesarrollo. Una de las claves estriba en el control asfixiante que los grandes monopolios ejercían sobre la economía nacional, pues no permitían el florecimiento de nuevos actores en la producción, excepto aquellos subordinados a sus proyectos. No permitían la existencia de competidores, pues estaban acostumbrados a fijar los precios de sus productos y commodities según su interés particular y sin referencia a un mercado de competencia natural. La mera existencia de un monopolio tan poderoso y global como Carso habla de una profunda enfermedad de la economía mexicana, además de graves distorsiones que, de no remediarse, amenazan con regresar el país al modelo económico del porfiriato.

¿Qué hace la izquierda, haciéndose al escudero del monopolio que subyuga a la economía nacional, con ganancias extraídas inmoralmente del pueblo mexicano?  Haciendo cabeza de playa para el monopolio en el Congreso, el PRD estudia un documento interno cuyas bases le devolverían al monopolio de Carso todo su poder, de avanzar sus propuestas. La estrategia es doble: por un lado convierte a Televisa en su objeto de odio (método aprendido de AMLO), y lo ataca ferozmente como si todo dependiera de un discurso “democrático”. Por otro lado ni siquiera menciona a Telmex-Telcel, pero lo defiende con todo al pretender revertir los cuatro puntos claves que sí afectan al Grupo Carso: a) fomento a la competencia; b) desagregación; c) interconexión y d) roaming.

Cada una de las propuestas en este documento circulando en el grupo parlamentario del PRD, elaborado por Guadalupe Acosta Naranjo y Pablo Gómez, refuta incluso las observaciones de otro documento, en este caso de la OCDE, que postula la necesidad de hacer más severas, no más laxas, las condiciones en el sector telecomunicaciones, pues, observa el organismo internacional, a los mexicanos nos cuesta 26 mmd al año la falta de competencia regulada en el sector. Esto convierte a toda la izquierda, y a algunos de la derecha, en los tontos útiles de quien no quiere que se identifique el verdadero problema de telecomunicaciones: el monopolio porfirista que se fue al mercado a comprar la economía nacional entera.

Carso ha hecho grandes negocios en la Ciudad de México, al amparo del PRD: López Obrador empezó entregando el Centro Histórico, Nuevo Polanco, La Basílica, la posesión del sistema de seguridad del DF. Ebrard continuó la tradición, y todos se vieron ampliamente beneficiados. Aparte de PRD y Morena, también medios de comunicación como La Jornada, cuyos encabezados parecen redactados en oficinas ajenas. Ideólogos ansiosos aparecen por todos lados, prestos a la defensa de la “causa justa”. Sin pensarlo dos veces, han convertido a la izquierda en el tonto útil a favor del retroceso de la economía nacional.

                ricardopascoe@hotmail.com

                Twitter: @rpascoep

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