¿Más Cetram, más corrupción?

COMPARTIR 
Ricardo Pascoe Pierce 21/02/2014 00:00
 ¿Más Cetram, más corrupción?

En un artículo anterior de esta columna, publicado con el título “¿Las auditorías…sirven para algo?” con fecha 14 de febrero de 2014, cuestioné la licitación que hiciera el Gobierno del Distrito Federal adjudicando un proyecto de renovación al Cetram Chapultepec en 2011.  La información sobre la licitación la obtuve del documento oficial que emitió la Contraloría General del GDF, en el cual quedó perfectamente establecido que fue un proceso diseñado para que una empresa en específico fuese la ganadora, dado que contaba con la información detallada del proyecto con antelación a su publicación. En su análisis, Contraloría General reseñó todas las irregularidades en el proceso de licitación, empezando por comprobar que se había creado una empresa fantasma con el único objetivo de que se le adjudicara el contrato, y demostrando que no contaba con recursos financieros propios para sufragar las obras (ni siquiera para hacer un depósito inicial) y, sin embargo, tenía toda la información sobre el proyecto antes de que se hiciera público. Y, obviamente, ganó el contrato, incluyendo una concesión para operar, durante ¡30 años!, el centro comercial incluido en el proyecto.

Hasta donde se sabe, el GDF no ha hecho nada para declarar la nulidad del proceso y, por tanto, declarar desierta la licitación. De ser cierto que no se haya hecho nada, y a pesar del documento oficial de la Contraloría General, la omisión de las actuales autoridades responsables del GDF, al no cuestionar la licitación, las hace anuentes a actos notorios de corrupción y cómplices de estos hechos, denunciados por sus propios órganos internos. Es una situación de una gravedad severa, pues se está ante hechos y actos de corrupción plenamente identificados por la autoridad misma. No hay manera de ignorar estos hechos.

Y se hace aún más seria la situación debido a que el GDF acaba de anunciar proyectos parecidos al del Cetram Chapultepec, en cinco Cetram más en la Ciudad de México. En medios periodísticos se reporta que “Mediante el otorgamiento de concesiones particulares, el Gobierno del DF proyecta la modernización de cinco de los paraderos más conflictivos: Constitución de 1917, Indios Verdes, Martín Carrera, Politécnico y Santa Martha.” Se publicó el 16 de febrero en la Gaceta Oficial del DF la Declaratoria de Necesidad para el Otorgamiento de Concesiones para el Uso, Aprovechamiento y Explotación de los Inmuebles en los que se ubican los Centros de Transferencia Modal (Cetram).

En su declaratoria, el GDF expone los riesgos y problemas que enfrentan los Cetram: riesgos viales, demoras, deterioro urbano, invasión del espacio público, contaminación por ruido, emisiones y visual, acumulación de basura y plagas, saturación de instalaciones internas, insuficiencia de baños y servicios, exposición de usuarios a la intemperie, riesgo para usuarios y vecinos, entre otras causas. Los problemas de los Cetram son descritos de una manera en la Gaceta Oficial que no queda más que equipararlos con alguno de los círculos más avanzados del infierno de Dante.

También señala la Gaceta Oficial que los lineamientos y criterios para la modernización de los Cetram serán emitidos por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), en colaboración con la Oficialía Mayor y la Secretaría de Finanzas. Así fue, también, en el caso del Cetram Chapultepec, incluyendo la concesión de 30 años para su operación.

La necesidad de rescatar la funcionalidad de los Cetram es una obviedad. Es más, las autoridades se han tardado. Pero, en vista de la experiencia de corrupción en la licitación del Cetram Chapultepec, y su no-corrección por parte de las actuales autoridades, no hace sino generar suspicacias y dudas acerca de la limpieza y transparencia de las licitaciones que se producirán con el anuncio de la renovación de cinco más en el DF.

¿Qué hacer para recuperar la credibilidad del GDF en estos casos? Dos cosas son factibles y posibles: en primer lugar, proceder a la anulación de la licitación del Cetram Chapultepec, para convocar a una nueva. Y, en segundo lugar, asegurar la presencia de fiscales ciudadanos, para vigilar la licitación de Chapultepec y las cinco nuevas, en todas sus etapas, además, obviamente, de la presencia legal de Contraloría General. Sin vigilancia ciudadana es difícil lograr credibilidad. ¿Por qué creen que son ciudadanos insaculados los que cuentan los votos en las urnas, y no funcionarios de gobierno ni partidos, como se hacía antes de la reforma electoral? En estos casos, los fiscales ciudadanos pueden ser vecinos de las zonas afectadas, quienes conocerán en detalle los problemas a resolver.

                Twitter: @rpascoepm

Comparte esta entrada

Comentarios