¿Qué hacer? (3 de 3)

COMPARTIR 
Ricardo Pascoe Pierce 17/01/2014 00:00
¿Qué hacer? (3 de 3)

Ante la eventual puesta en marcha del proyecto Granadas en 32 colonias de la delegación Miguel Hidalgo, mismo que he descrito en dos columnas anteriores, se hace necesario revisar los criterios y las definiciones que rigen el desarrollo urbano en la zona. El proyecto implica un proceso de reconversión de toda la zona, bajo una premisa de una necesaria modernización y renovación de los espacios urbanos, a través de un periodo de tiempo de varios años. Si el proceso de definición, diseño, planeación y construcción del desarrollo Carso duró aproximadamente seis años, el proyecto Granadas durará un mínimo de diez años, por su vastedad y extensión. Es un proyecto transexenal.

En primer lugar, no puede ser un proyecto definido lisa y llanamente como de gentrificación. Esto es, que modernización y renovación no puede entenderse como un urbanismo que expulsa a la población de menores recursos, para dar lugar a una de mayores ingresos, por el encarecimiento del valor del suelo. La línea orientadora sobre el desarrollo urbano debiera ir en la dirección de la creación de espacios urbanos sustentables y pluriclasistas. Por tanto, el mejoramiento urbano debe significar, en el caso de la Ciudad de México, la combinación de desarrollos modernos y de alto valor, junto con la retención y valoración de las características tradicionales de las zonas, rescatando a los mercados públicos, entendidos también como lugares de encuentro social, y defendiendo espacios verdes y de esparcimiento populares, junto con centros comerciales y tiendas-boutique. Ese es el reto.

Creo que el proyecto debiera sumar, en la fase de su diseño, a integrantes de CONDUSE que han elaborado proyectos de este tipo, incluso a nivel internacional, con el propósito de evitar que el diseño quede restringido exclusivamente al funcionariado del GDF. El problema con los funcionarios es que, a pesar de sus conocimientos, tienden a elaborar proyectos con base en consignas políticas y no parten, en el inicio, de un razonamiento sobre el desarrollo del largo plazo del espacio urbano. El PUEC, dependiente de la UNAM, también puede colaborar fructíferamente en la conceptualización del proyecto para partir de bases firmes y con una visión de largo plazo.

En segundo lugar, deberá desarrollarse una serie de estímulos fiscales y de apoyos económicos para que la población residente actual pueda contar con incentivos para coadyuvar y ser partícipe del mismo proceso, modernizando y renovando sus propiedades. Conceptualmente, la población residente y usuaria debiera ser partícipe activo y no un observador pasivo del desarrollo de su zona.

Por último, la ciudadanía debiera ser informada y consultada de manera permanente, conforme avanza el proyecto en sus distintas fases. Esto, debido a que lo que se está planteado es un proyecto que incidirá profundamente en la forma de vida conocida hasta ahora en la zona y los vecinos serán afectados durante varios años por las obras, remodelaciones y los servicios de infraestructura y vialidades sufrirán cambios permanentes. Deberá establecerse un método de consulta real, no simulada, sobre el asunto de los cambios de usos de suelo, pues el proyecto implica muchas y diversos cambios en los usos de suelo, por las implicaciones de los grandes desarrollos, teniendo como el más notable la construcción de la nueva embajada de Estados Unidos, que entrará en operación alrededor de 2020.

La delegación Miguel Hidalgo deberá jugar un papel proactivo en este proceso, tanto como informante a la población sobre el alcance y dimensión del proyecto, así como promovente de encuentros con la comunidad para que pueda discutir informadamente sobre las repercusiones e implicaciones del mismo. Observé cómo la delegación básicamente compró a los nuevos Comités Ciudadanos en la zona, con diversas prebendas, como la inclusión de familiares de los coordinadores de los Comités en la nómina oficial delegacional para mantener un tipo de “control social” sobre ellos, principalmente para que no haya protestas a la hora de iniciarse este magno proyecto que transformará, para siempre, a la zona. La idea que tiene el GDF, junto con la delegación, es publicitar las supuestas bondades y ventajas del proyecto, pero no discutirlo con la población, y mucho menos dibujar un cuadro objetivo acerca de los peligros que entraña, especialmente si no se elimina parte importante de la impronta gentrificante (expulsor de población con menos ingresos) que, hoy por hoy, sí contiene el proyecto.

El reto es construir, entre expertos urbanistas, funcionarios, sector privado y ciudadanos una comprensión real de un proyecto que debiera pretender lograr la modernización y renovación, con sentido social, de una parte importante, pero deprimida, de la delegación Miguel Hidalgo.

 

ricardopascoe@hotmail.com

twitter: @rpascooep

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red