Recordando promesas

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Ricardo Pascoe Pierce 23/12/2013 00:18
Recordando promesas

Durante su campaña electoral, el candidato que, a la postre, resultó vencedor, Enrique Peña Nieto, hizo dos promesas al electorado sobre cuestiones de seguridad pública que resultaron importantes para su posterior victoria. Las hizo en el contexto de la campaña de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, que resultó tibia y confusa a la hora de hablar de la política de seguridad que había seguido su correligionario, el entonces presidente Felipe Calderón. Vázquez Mota esencialmente terminó descalificando la política de seguridad de su partido y, así, pavimentó, en parte, su derrota, al deslindarse de esa política sin proponer algo distinto y creíble. Esa descalificación le sirvió al candidato priista, mientras no le importó al candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, pues éste ni siquiera se refirió al tema, al no considerarlo un tema de importancia o, también esto es posible, por considerar temas de seguridad demasiado comprometedores.

Peña Nieto planteó, primeramente, que bajaría la violencia del país en 50% en su primer año de gobierno. Habida cuenta que sus contrincantes no ofrecieron nada a cambio, la propuesta tuvo una recepción muy elocuente. Hizo sonar a su proponente como un candidato que sabía de temas de seguridad (había sido el gobernador del estado más grande del país) y que tenía los conocimientos necesarios para lograr su propósito. Sin embargo, surgieron voces que cuestionaban tal promesa, en el terreno concreto. ¿Cómo, preguntaban, se lograría ese objetivo, sin haber presentado plan alguno? Señalaban que no era una cuestión de promesas, sino de proyectos específicos y equipos de trabajo.

De ahí surgió su segunda propuesta, después de algún tiempo. El candidato empezó a mal hablar de la Policía Federal Preventiva, cosa no muy difícil en esos días, pues su jefe, García Luna, había acumulado un descrédito público sonado por sus desplantes y manipulaciones de algunos casos para ganarse notoriedad, como el caso Cassez. Indudablemente un error de Calderón fue el no haber removido a García Luna de su mando tiempo atrás y, al dejarlo en su puesto e, incluso, diciendo públicamente que iba a continuar en el siguiente sexenio, agravó el debate electoral sobre el asunto de seguridad y minó las posibilidades de éxito de su partido en la contienda. Habida cuenta la ambigüedad de la propia candidata panista ante la inseguridad.

El candidato del PRI planteó sustituir a la PFP por un nuevo cuerpo, renovado, modernizado y exento de conductas personalistas, que denominaría la Gendarmería Nacional. Un nuevo cuerpo, erradicando a la desacreditada PFP y con una actitud distinta, al ofrecer un enfoque “más social” en el combate a la delincuencia. Una visión de tratar el problema como producto de la pobreza y falta de oportunidades que enfrenta el país, en vez de verlo como un problema exclusivamente “criminal”.

Así planteado, el candidato Peña ganó la elección y se hizo presidente Peña. Pero, ¿qué tanto ha cumplido el actual Presidente sus promesas de campaña en materia de seguridad? Veamos.

El gobierno federal se avocó a cambiar la metodología de recabar datos sobre la violencia para hacerla “más moderna”. Pero lo único que ha logrado con ello es abrir un espacio de debate sobre la veracidad de los datos recabados y enfrentarse a agencias públicas y privadas sobre las tendencias que sigue la violencia en el país. Sin embargo, a pesar de lo anterior, las tendencias indican que la violencia sigue igual o peor que durante el año pasado (2012), aunque Segob no se cansa de insistir en que ha bajado la violencia (homicidios vinculados al crimen organizado). Y después viene la realidad: Michoacán rebasa todas las expectativas de violencia, crecen los grupos civiles armados en todo el país y la percepción pública es que el problema es tanto o más importante y grave que el económico.

Por otro lado, no se creó la Gendarmería. La gran innovación en el sector fue agregar la Policía Federal como brazo de la Segob en vez de ser una Secretaría aparte y quitarle de su nombre el apelativo “Preventiva”. La supuesta Gendarmería será, de crearse, un batallón dentro de la propia estructura de la PF. Así termina la gran oferta de combate a la inseguridad que vive el país. Y “lo social” se desvaneció ante la desaceleración súbita de la economía nacional, en tiempos del PRI.

Las promesas no se cumplieron, ni en tiempo ni en forma. Este recordatorio es para no perder nuestra memoria como sociedad.

                Twitter: @rpascoep

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