En busca de la ciudad (II)

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Ricardo Pascoe Pierce 20/12/2013 00:00
En busca  de la ciudad (II)

El gobierno de Mancera propone crear Zodes (Zonas de Desarrollo Económico y Social) (www.tuciudad.mx/zodes/) en la Ciudad de México. Desde la introducción llama la atención el planteamiento crítico que hace sobre la gestión urbana del PRD en la ciudad. “En los últimos 16 años la planeación urbana en el Distrito Federal obedeció a un propósito eminentemente recaudador y no a un modelo de desarrollo que fomentara la reasignación de recursos económicos a su zona de origen; las vocaciones económicas y sociales de los barrios no eran consideradas detonadores del desarrollo”. Según Mancera, el PRD ha sido un “recaudador” de recursos y no reinvierte en las zonas que generan recursos, sino que los desplaza a otras áreas de la función pública. Propone cambiar este modelo de desarrollo, incentivando “integración territorial, la movilidad inteligente que va de la mano con el mejoramiento del transporte público, la redensificación de zonas con potencial, la ampliación de la infraestructura, la aportación de valores tangibles e intangibles por parte de la ciudadanía y el gobierno…”. Detrás de este planteamiento subyace la idea de una ciudad policéntrica, donde “es necesario incidir en zonas específicas de la ciudad con modelos de desarrollo urbano cuya base conceptual sea la integración del desarrollo social y económico, para elevar la calidad de vida de sus residentes”.

La primera pregunta es, ¿qué se tiene que hacer para que este modelo no sea recaudador? Hasta ahora todos los recursos que recauda el DF van al gobierno central, tal y como sucede con el Fondo de Capitalidad y los recursos obtenidos por Transferencia de Potencialidades, Polígonos de Actuación, publicidad exterior y usos de espacios públicos, como PATRs, concesiones, bajopuentes, etcétera. Ninguno de esos recursos regresa, en la actual administración, a los barrios que los originaron.

La segunda pregunta es: ¿Cómo diseñar con la comunidad estas transformaciones de ciertas áreas de la ciudad? En este momento las secretarías del Medio Ambiente, Desarrollo Urbano y Transportes ya diseñaron el Plan Maestro para Las Granadas, en la delegación Miguel Hidalgo, sin consulta alguna con vecinos. Tras la tragedia urbana que es el desarrollo de Slim y la Cervecería Modelo en la colonia Irrigación, barrio vecino de Las Granadas, donde no se planificaron estrategias de movilidad, abasto de agua, recolección de basura, diseño de áreas verdes, etcétera, es de dudarse de la eficacia de la “planeación urbana” desde arriba, sin la participación ciudadana.

Tercera pregunta: ¿Cómo hacer los cambios de usos de suelo, que afectarán a áreas muy extensas de la ciudad, sin recurrir a la imposición autoritaria? Hoy, por ejemplo, se cambian los usos de suelo en terrenos de propiedad del GDF sin explicación alguna. Un ejemplo: la transformación de los bajopuentes en zonas comerciales sin consultar a la ALDF ni mucho menos a los vecinos. Son espacios públicos que se concesionan a intereses privados, como el petróleo, por cierto. Es lo mismo que hizo López Obrador con el Bando 2, al cambiar usos de suelo en delegaciones enteras sin consulta alguna.

Por último: ¿Es posible impulsar un modelo “no-recaudador” cuando el financiamiento del proyecto de Zodes proviene fundamentalmente del sector privado, mismo que se ha adaptado al modelo “recaudador-especulador” impulsado por el PRD durante los últimos 16 años, incluyendo lo que va de la actual administración? ¿Qué elementos cambiarían para dar lugar a un nuevo modelo?

Así como no me pareció incorrecto el planteamiento teórico de López Obrador y su Bando 2 (repoblar zonas céntricas con infraestructura urbana subutilizada en vez de seguir creciendo hacia la periferia), el planteamiento de Zodes me parece que merece un análisis cuidadoso y, en principio, suena interesante.  Lo que sucede es que, en su aplicación concreta, estos “modelos” se convierten en objeto de la codicia y desenfreno de desarrolladores privados que ven en el cambio de los usos de suelo el oscuro objeto de su deseo, en vez de los objetivos ciudadanos y de desarrollo sustentable que pregona el gobierno. Sucedió antes y no tiene porqué no volver a suceder, habida cuenta que la legislación urbana está construida a propósito para facilitar el movimiento en la dirección que favorece el interés privado sobre el público.

Un ejemplo que ejemplifica este hecho es observar como el Invea se ha convertido en un instrumento para legalizar lo ilegal, y no para frenar las acciones de desarrollo urbano ilegales. Y es el instrumento supremo del que puede echar mano el GDF para actuar, incluso al margen de las delegaciones.

            Twitter: @rpascoep

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