Informe de Mancera

Habló de Zonas de Desarrollo Económico y Social que pretenden crear para fomentar subzonas dentro del DF.

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Ricardo Pascoe Pierce 06/12/2013 00:00
Informe de Mancera

El Informe presentado por Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, reabrió la incógnita, al igual que el Informe del Presidente de la República: ¿para qué sirven los Informes de los gobernantes? El espectador siempre queda con dudas acerca del contenido y sustancia de ellos. Siempre existe el temor de que la brecha entre lo que se dice y se promete se abra aún más ante el abismal y cínico comportamiento de la realidad. Y el público, usualmente, no se siente plenamente identificado ni con el contenido ni el tono utilizado.

El Informe de Mancera no fue la excepción. No dijo nada que no fuera, estrictamente hablando, una falacia. Lo más notable, en todo caso, es lo que no se dijo. Por ejemplo, este Informe pudiera haber servido para explicar la importancia del aumento al Metro. Sin embargo, el tema ni siquiera fue abordado, que no fuera por una persona que, a gritos, expresó su rechazo al aumento. Después de gritar un momento, fue escoltado fuera del recinto por elementos de seguridad. Pero lo sustantivo es el hecho de que no se hizo una defensa o explicación de una política de gobierno que, en este momento, crea zozobra entre la población.

Tampoco hubo una explicación, más allá de elementos generales y, ciertamente vagos, sobre la situación de seguridad en la Ciudad de México. El problema específico del bar Heaven no fue mencionado, cuando es un tema que sigue persiguiendo a este gobierno en el imaginario social. Algunos familiares siguen protestando por el mal manejo del caso, según su particular perspectiva. Pero el caso tiene una significación mayor. El Gobierno del Distrito Federal lo convirtió en su caballo de batalla para establecer una premisa teórica y práctica acera de la inseguridad en la ciudad: no opera el crimen organizado en ella, sino pandillas, afirmó, una y otra vez el GDF. De ahí que, sostuvo, los desaparecidos iban a aparecer en cualquier momento. No solamente no ocurrió así, sino que posteriormente se estableció que murieron prácticamente el mismo día de su desaparición. Es decir, fueron asesinados por quien tuviera la capacidad organizativa y financiera de llevar a la práctica un operativo de esa dimensión, con ese número de personas y en un estado distinto al del levantón. Claramente el crimen organizado.

El asunto no es menor, pues el hecho de establecer la operación del crimen organizado en el Distrito Federal tiene implicaciones económicas, políticas y sociales. Sociales, pues es un desmentido a la propuesta de combatir el crimen con medidas principalmente sociales, en detrimento de otros instrumentos, en el “DF social”.  Políticas, pues abre el terrible espectro de la convivencia autoridades y crimen. Y económicas, pues es un claro desincentivo a la inversión internacional. Así, se volvió inexplicable la función de la “burbuja de protección” con la que supuestamente cuenta la ciudad.

Mancera habló de Zonas de Desarrollo Económico y Social (ZODES) que pretenden crear para fomentar sub-zonas dentro del DF.

El problema no es la idea de crear conjuntos integrales por toda la ciudad, sino la manera que se hace. Recuerda en algo al infame Bando 2 de Andrés Manuel López Obrador, que se convirtió en el pretexto para cambiar usos de suelo en las cuatro delegaciones centrales de la ciudad sin pasar siquiera por la Asamblea Legislativa. Después de los Ejes Viales de Hank Rhon, el Bando 2 ha sido la mayor desgracia de la Ciudad de México, por su autoritarismo, arbitrariedad e impacto urbano negativo.

Preocupa que las ZODES sean un Bando 2, Tercera Generación (porque la Norma 26 es Segunda Generación), al querer cambiar usos de suelo por decreto y sin planificación urbana consistente y sustentable. Ninguno de los criterios-eje fue señalado en el Informe de Mancera. Al no definir estos criterios con precisión, estos programas urbanos se convierten en el oscuro objeto de deseo manipulable por los desarrolladores.

Obviamente Mancera llega a su Primer Informe con una caída en la confianza ciudadana. Las marchas y ocupación del Zócalo y Monumento de la Revolución, que tampoco recibieron comentario, fueron su punto de mayor debilidad. El reclamo de la ciudadanía se basa en la percepción de un gobierno con muchos problemas, escasos logros y una ruta a seguir poco clara. Lo mismo que Peña Nieto

ricardopascoe@hotmail.com

@rpascoep

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