Anticoncepción de emergencia en la TV

Es una pésima actitud decir mentiras, disfrazadas de conocimiento científico.

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Raymundo Canales de la Fuente 31/08/2014 00:37
Anticoncepción de emergencia en la TV

Hace unos días (el 28 de agosto de 2014) apareció una nota televisiva en un programa matinal, de esos con un contenido francamente vacío, cuya intención es el “entretenimiento” y que por desgracia tienen una amplia audiencia. El comentario editorial estuvo a cargo de una persona del sexo femenino, la doctora Rosario Laris (a quien la televisión exhibe en actitud de sesuda reflexión) quien pretendió hacer un análisis de los fármacos destinados a funcionar como anticonceptivos de emergencia, cuando realmente se dedicó a hacer una serie de afirmaciones falsas y malintencionadas de los medicamentos. Dijo explícitamente que la agencia estadunidense de regulación de fármacos (FDA) afirma que son medicamentos “abortivos”, lo cual carece de toda verdad. En todo caso, de acuerdo a los mecanismos de acción propuestos (que sí mencionó) aparece, como uno de los descritos por la ciencia, la interferencia con la implantación del óvulo fertilizado, pero si la doctora supiera la definición del embarazo, sabría que es el fenómeno que inicia con la implantación, de tal forma que si no ha iniciado el embarazo resulta imposible un aborto. La agencia en cuestión no podría hacer semejante y absurda afirmación; técnicamente resulta un sinsentido. También mencionó que los fármacos anticonceptivos están diseñados con una dosis excedida en 15 veces, otra mentira, así como su declaración en el sentido de que predisponen al embarazo ectópico. Mientras la doctora espeta su retahíla de mentiras, es apaciblemente observada por el conductor del programa, de nombre Esteban Arce, quien la contempla con gesto de admiración y respeto. Lo que me parece por completo inaceptable es un circo mediático franca y explícitamente destinado a causar pánico entre la población respecto de un grupo de fármacos de uso cotidiano, con todos los avales científicos nacionales e internacionales y con usos, indicaciones y contraindicaciones, perfectamente descritos en la medicina moderna; y también resulta sorprendente que dicho circo esté permitido por la autoridad sanitaria, cuando la utilización de los medicamentos está avalada por los planes gubernamentales. ¿No les importa el Plan Nacional de Desarrollo? ¿No les importa tampoco el Plan Nacional de Salud? ¿No les interesan los planes de acción, las estrategias y los lineamientos federales? ¿Donde está la Cofepris? Tampoco queda claro si el espacio televisivo es pagado o es una opinión editorial, porque en el primer caso la doctora Laris debería exhibir su cédula profesional como especialista en Ginecología y Obstetricia; de la que evidentemente carece. No se vale, en una sociedad como la nuestra, con un problema creciente de embarazo adolescente, con cifras de mortalidad materna todavía por encima de los compromisos del milenio y dentro de la cual hay 30% de muertes maternas en mujeres de menos de 19 años, que aparezcan personajes en medios con tanta penetración como la televisión, para causar pánico respecto de la anticoncepción de emergencia. Afirmo mi aprobación para que la Iglesia católica exprese sus puntos de vista, tienen todo el derecho a hacerlo, pero es una pésima actitud decir mentiras, disfrazadas de conocimiento científico, con la finalidad de causar pánico a la población. Evidentemente a la doctora Laris no le interesan las muertes que va a ocasionar con sus mentiras; pero parece que tampoco al señor Arce, ni a nadie más.

 

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