Tratamiento experimental en Ébola

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Raymundo Canales de la Fuente 24/08/2014 00:01
Tratamiento experimental en Ébola

Los estudios de investigación en seres humanos están hoy regulados por diversos cuerpos normativos nacionales e internacionales. Los objetivos de mantener impedimentos fuertes en contra de la experimentación, tiene sus fundamentos en fases de la historia reciente, en el mundo occidental, asociadas con abusos y atropellos a los derechos más elementales de personas que fueron utilizadas, contra su voluntad, para probar tratamientos o medicamentos nuevos. El aspecto delicado de establecer barreras rígidas es que se dificulta entonces encontrar soluciones a los nuevos problemas de la salud humana; e incluso provoca parcialmente que la industria farmacéutica no invierta para el desarrollo de nuevos fármacos en algunas áreas como los antibióticos; el aspecto del panorama íntegro es que subyace una contradicción: pareciera que proteger a las personas de la experimentación nos está dejando sin nuevos medicamentos. La contradicción no existe, solamente se necesita que los gobiernos pongan por encima el bienestar común, por sobre los intereses económicos de la industria encargada de desarrollar medicinas nuevas. Incluso ahora, con la actual epidemia de ébola en África, se reunió una comisión de expertos para discutir un tema ético fundamental que versa sobre el uso de medicamentos experimentales; existen algunos antivirales que aparentemente tienen efectos sobre el virus, pero que nunca han sido probados en seres humanos. La pregunta es muy clara ¿está bien ofrecerle a las personas un medicamento del que se desconoce su seguridad, pero que podría curarle la infección? Y la respuesta de la OMS, fundada en esa comisión, es afirmativa. Sí está bien. Hay reportes de un par de personas que se infectaron en África y fueron tratadas a Estados Unidos con una de estas medicinas y se curaron; hecho que ayuda a pensar que efectivamente es necesario ofrecer los tratamientos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, hace una serie de puntualizaciones que me parecen sustantivas, “... el uso de esas intervenciones debe regirse por criterios éticos, tales como la transparencia de todos los aspectos de la atención, el consentimiento informado, la libertad de elección, la confidencialidad, el respeto a las personas, la protección de su dignidad y la participación de la comunidad...” es decir, la comunidad debe ser informada plenamente acerca del fundamento científico que conduce a proponer al fármaco como posible tratamiento, posteriormente cada uno de los individuos infectados, con demostración fehaciente de la enfermedad a quienes se les vaya a ofrecer el tratamiento, deben entender cabalmente los pros y contras de someterse al medicamento para elegir libremente si quieren formar parte del estudio, manifestándolo por escrito, y con la libertad de suspenderlo en cualquier momento. A nadie se le puede forzar u obligar a seguir ningún tratamiento; todos los datos clínicos y de laboratorio deben estar abiertos a la comunidad científica para vigilar estrechamente el balance riesgo–beneficio, y finalmente se debe otorgar garantía de confidencialidad absoluta a cada persona que se preste. No hay otra salida razonable por una razón muy simple: hoy, no existe en el orbe, ningún tratamiento.

 

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